miércoles, 21 de abril de 2010

Los códigos de los taxistas


No me caen bien los taxistas de Buenos Aires. Son personajes como quedados en el tiempo. No puedo sacarme de la cabeza el estereotipo del tachero porteño: un hombre de bigotes de unos 50 años, con algunos kilos de más, vestido con una chomba rayada que se pasa el día montado sobre un auto destartalado y escuchando radio AM y, de tanto en tanto, tango. Da lo mismo que sea 1964 o 2010, parece como que estos tipos siempre fueron iguales. Además, siempre generalizando, nuestros taxitas encarnan los peores valores del porteño, esos que hacen que el resto del planeta nos odie: son prepotentes, protestones, engreídos, charlatanes, sabelotodos, dueños de la verdad, nostálgicos...
Por supuesto que están aquellos que escapan a ese estereotipo. Incluso hay algunos taxis que están en buenas condiciones, modelos que tienen menos de cinco años, pero es verdad que son los menos.
Ahora, lo que todavía me cuesta entender son esos códigos que tienen los taxistas sobre a quién le corresponde el pasajero. Como si ellos fueran los que deciden nuestra suerte en la calle.
El otro día (domingo a la noche) esperábamos un taxi en la esquina de Santa Fe y Bulnes. El semáforo estaba en rojo. Vemos un taxi libre que espera a cruzar Santa Fe y estiramos la mano para llamarlo. Nos hace luces. Cuando está por cambiar a verde otro taxi que venía por Bulnes dobla apurado y se frena frente a nosotros. El auto era más lindo así que nos subimos a ese que se había adelantado, pero el que manejaba era uno de esos personajes que describí al principio. El otro tachero, ofendido, hace luces y gestos con la bocina y amaga a encerrar a su colega mientras arrancaba.
-¿Qué le pasa a este buen hombre?, pregunta ingenuo nuestro conductor (el ladrón de pasajeros)
-Creo que es por eso de los códigos que tienen los taxistas, como que se ofendió porque él pensaba que estaba primero... le comento yo, más ingenuo todavía.
-Nooooo, pero yo le voy a explicar, este tipo no sabe nada. Porque cuando vos venís con la luz cruzando, el semáforo mata (sic), así que el semáforo te da prioridad al que viene por el semáforo para que pueda...
(uff, el tipo sigue hablando solo durante unos cinco minutos seguidos. Me pierdo en su explicación que no me interesa para nada. Apenas alcanzo a escuchar la palabra semáforo varias veces y trato de pensar en otra cosa)
Cuando por fin se calla se me ocurre decirle:
-Bueno, pero uno como pasajero también tiene derecho a elegir a qué auto se sube, ¿no?
-Lo que pasa es cuando uno sale tiene que tener en cuenta que la calle...
(¡Por Dios!... me sigue torturando con su discurso poco interesante. Como otras veces que me cuelgo me puse cantar para adentro la primera canción que se me cruza por la mente. Que no sé por qué en este caso es esa de Rossana que dice "si tu no estás aquiiiiii, me duele el alma")
-...y eso que yo manejo taxis desde hace 25 años, pero uno se sigue sorprendiento, seguía comentando.
-Acá donde pueda frenar nos bajamos, le suplico.
Por suerte el viaje hasta casa era corto.

8 comentarios:

Rolando Rivas dijo...

Te va a agarrar el sindicato a vos. Te vamos a dejar tirado en el asfalto.

Anónimo dijo...

una vez me hicieron bajar de uno y subir al otro por los famosos ¨códigos¨, estaban a punto de cagarse a piñas y encima estaba con una niña que salía, que lindo momento!
Andy

Cholo dijo...

El egoísmo en persona.

Anónimo dijo...

Son unos genios los tacheros es por eso que no me voy de este pais.
Aguante el tachero argentino.

Anónimo dijo...

todos tenemos un tachero adentro sino fijense como manejamos.

Sole =) dijo...

unmigone pierdas tu calma jejeje me parece que los rasgos del estereotipo del taxista los podemos encontrar en muchas otras situaciones/personas....trabajo en un bonito edificio del centro donde hay muchos "abogados" y muchos de los que se pueden tildar de "ejecutivos" que se matan por entrar al ascensor o que no te esperan cuando las puertas automáticas comienzan a cerrarse...cuesta convivir en esta urbe!

JLL dijo...

Trato de evitar subirme a un taxi para no tener que soportar cosas como éstas. Es verdad que los tacheros reflejan lo peor de los porteños.
Cuando van sin pasajero, van lento. Cuando van con pasajero, te quieren pasar por arriba...

Anónimo dijo...

los tacheros, los abogados, los vendedores de autos, los escritores ladris, los mecanicos, los politicos etc.
Son lo mas....
Aguante Argentina..