martes, 30 de enero de 2018

viernes, 15 de diciembre de 2017

unmigone goes New York: Seth Meyers y la gracia de la políticamente correcta América blanca


Uno de los aspectos más interesantes del viaje a New York fue la posibilidad de participar de la grabación de Late Night With Seth Meyers en los estudios NBC en Rockefeller Center.
Es algo diferente y fuera de los planes habituales del paseo estándar por la Gran Manzana con lo cual dejo acá algunas impresiones y recomendaciones acerca de la experiencia para quien quiera morderla.
Primero, conseguir tickets para sentarse en la tribuna del Late Night no es imposible. Tampoco es muy difícil, solamente algo complicado que requiere estar atentos y adelantar preparativos.
En el caso de este show (y de muchos otros de los que se graban en NY) hay que hacerlo a través de 1iota: America's premier Audience Casting and Fan Engagement Agency. Es una app o sitio en donde tras haber llenado nuestro perfil (con datos que revelan no sólo nuestra edad y sexo sino también nuestro color de ojos y estatura) permite anotarse en la lista de espera para los Morning o Late Night shows. En el caso de Seth Meyers, hay que hacerlo unas cuatro semanas antes de la fecha deseada. Ni un día antes, ni un día después.
A medida que pasan los días nos van llegando confirmaciones y declinaciones y uno acaba registrándose a las que le interesan y liberando el espacio para las que prefiere dejar pasar (nosotros dejamos pasar "Good Morning America", "The View" y otro de la mañana cuyo nombre no recuerdo una vez que nos confirmaron la posibilidad de acreditarnos para Seth el 15 de noviembre. A la vez, nos declinaron las invitaciones en "Tonight with Jimmy Fallon" (sólo se podía anotar para el ensayo del monólogo), otros de otras fechas en la mañana y del propio show de Seth para otros días que nos habíamos anotado.
Llegado el día, es necesario cumplir con las indicaciones precisas del mail. La más importante: llegar a tiempo. Hay tiempo de acreditarse en el primer piso de Rockefeller Center hasta las 7.30pm. Un minuto más tarde no se puede pasar.
En el ingreso a los estudios NBC se les entregan los tickets con un número (el 54 para nosotros) y una pulsera verde con el logo del show. Paso siguiente a esperar a la sala. Allí están los productores, o pasantes tal vez. Unos chicos veintiañeros con chombas de NBC que dan órdenes por micrófono. "Está prohibido grabar el programa", "Esta es la última oportunidad que tienen para ir al baño quien lo desee, una vez ingresado en el estudio, no se podrá salir y volver a entrar" "Este es un buen momento para ir apagando sus celulares señores"
La espera no es tan pesada y está amenizada por unos cómodos sillones y unas pantallas (muchas) que proyectan mejores momentos de programas pasados.
Llegado el momento de subir al estudio 8G los productores arrían ordenadamente a los invitados, quienes cumplen las órdenes a rajatabla. El 8G es uno de los estudios icónicos de NBC. Además de estar al lado del 8H (donde se graba SNL) y de ser ahora la casa de Seth Meyers Show, es parte de la historia de la televisión. Allí se grababa Jeopardy en sus comienzos, I Love Lucy, The Rossie O'Donnell Show, entre otros.
El calentamiento (warm up) de la tribuna está a cargo de Ryan Reiss, un comediante con menos cartel que Seth pero que tranquilamente podría estar en el staff de Saturday Night Live o reemplazar a Meyers si algún día se enferma.
Ryan tiene la en principio difícil empresa de ablandar a la audiencia que está dura y tímida después de tantas órdenes estrictas. Primero se presenta y vuelve a recordar que está prohibido grabar. "No quiero tener que echar a nadie, muchachos". Después empieza a hacer preguntas y a regalar remeras y gorras del programa cual galletas a los animales del zoológico. Y ahí empieza la acción.
"Late Night" es un show hecho por la américa-blanca-neoyorquina-bien-educada-anti-Trump para la américa-blanca-neoyorquina-bien-educada-anti-Trump.
En la tribuna del programa, al menos el día que fuimos nosotros, había una sola persona negra. Cuando Ryan preguntó de dónde eran, esta contestó Zimbabwe. Una concesión exótica, una extravagancia políticamente correcta. Todos los que interactuaron fueron consultados sobre su universidad y ante la respuesta de cuál casa de estudio se trataba Ryan contestaba con una broma elocuente.
El último acto de Ryan antes de empezar la grabación (tres horas exactas antes de que salga al aire) fue presentar a la banda, The 8G Band, que tocó un tema. Para ese entonces, no hacía falta que el cartel de Applause se prendiera rojo, cualquier cosa que pasaba en el estudio (gracias a Ryan) ya era graciosa o merecedora de aplausos.
Seth Meyers salió del decordado a saludar a la audiencia un minuto antes de grabar, hizo un chiste con la banda y agradeció a la gente por haber estado ahí. Después de eso fue, se sentó en el escritorio, dejó que un productor le acomode el saco y empezó a escuchar el conteo. 10, 9, 8... y empezaron los títulos del programa.
La primera parte del show es un segmento tipo noticiero en donde Seth lee noticias y remata con comentarios graciosos. Como siempre durante esa semana, la primera noticia tenía que ver con la gira de Donald Trump por asia y se remataba con un efectivo chiste sobre el excéntrico presidente. Meyers no usa teleprompter sino que lee unos cartones que le acomoda un productor encima de la cámara. Y nunca se equivoca. Impresiona su fluidez.
El primer bloque termina con algunos anuncios y otro segmento en donde explicó el slang utilizado por los jóvenes.
En el segundo bloque empiezan los invitados. El primero: Jeremy Irons, quien poe aquel entonces estaba promocionando la película de La liga de la jusicia en donde él interpreta a Alfred, el mayordomo de Batman. Fue lejos el mejor momento del show. No solo por la talla de Jeremy Irons sino porque la conversación, que parecía ser bastante ensayada, fue muy graciosa. Seth le hizo chistes al actor sobre su castillo y sobre el carruaje en donde se traslada, en Irlanda.
Después llegó el turno de Rich Eisen, un comentarista de fútbol americano cuyo nombre tuve que guglear. Y la última invitada fue una estudiante que había desarrollado una plataforma para denunciar anónimamente abusos a mujeres en las universidades americanas. Otro guiño a la américa blanca educada.
Antes de la última entrevista, Seth subió cinco escalones de la tribuna y explicó que la grabación del show estaba por terminar y que tenía unos minutos para hablar con la gente. Contestó varias preguntas y fue amable e ingenioso en las respuestas.
Al final, todo igual que al principio, pero más relajado. Termina la grabación, todos al ascensor en tantas, y desde allí hacia la salida, previo paso por el gift shop.
Fue una experiencia increíble.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

10 años después


Hace 10 años.
Pasaron 10 años (pasaron 5 años también)
Fue un sábado. Fue en el campo. Nublado. Hacía frío.
Pasaron 10 años ya.
Crecimos, nos multiplicamos.
Pasaron 10 años.
Nos mudamos, nos mudaron, nos mudaremos.
Festejamos en Piola. Con los chicos. Con perfil bajo.
Éramos más jóvenes. Ahora somos más viejos.
Ahora somos más grandes. Ahora somos más.
Erámos felices. Somos felices. Seremos felices.
Pasaron 10 años.

viernes, 13 de octubre de 2017

Otro cumple más

Entre animadoras que la disfrazaban a la fuerza, amiguitos y tortas, Joaquina festejó otro cumpleaños feliz. Ella es feliz y lo demuestra todos los días. Qué lindo es verte crecer. Qué lindo es poder decírtelo todos los días. Qué feliz nos hacés a todos.

martes, 26 de septiembre de 2017

Los 7 años de Pedro constructor

Un día, sin que nos diéramos cuenta, ese bebé cumplió 7. Lo hizo a su manera. Un festejo con nervios, dolores de panza y algunos llantos. Y muchos regalos.
Un día cuya fecha no recuerdo con precisión pero fue en los últimos 12 meses Pedro empezó a construir. A pegar cosas. A unir maderas, palitos de helado, rollos de papel higiénico con escarbadientes, con cajas de remedios o envases vacíos de ketchup. A construir naves, barcos, aviones, autos, jets, aviones otra vez.
Aparecieron los motores, y las baterías y los circuitos. Y las cajas de herramientas llenas de cosas (nunca basura).
Querido Pedro, para estos próximos 12 meses te deseo:
Que sigas explorando la curiosidad.
Que sigas creando.
Que sigas construyendo.
Que sigas siendo feliz, siempre

jueves, 7 de septiembre de 2017

#mundomejor cargar nafta y pagar desde el teléfono

Escanear un código QR que está en el surtidor, aceptar y listo. Se paga con descuento.
Bienvenido Axion al Siglo 21.

martes, 5 de septiembre de 2017

#mundomejor Haciendo trámites en el país del terror parte 2

Hace cuatro años había empezado a hacer un posteo que sería una serie de posts acerca del calvario de hacer trámites en el país. Al final el destino y la pereza determinaron que ese sería el único, y no el principio de una sucesión. Pasaron unos cincuenta meses y algunas cosas cambiaron... sorprendentemente para bien.
El trámite en cuestión estuvo relacionado con el rubro automotor. No fue una transferencia de dominio como la otra vez, sino la renovación de la licencia de conducir.
Todo comenzó algún tiempo atrás, allá por mayo, cuando me di cuenta (tarde) de que se vencía mi licencia. Faltaba un mes y medio, a decir verdad, pero eso para la ley argentina es tarde. Porque los turnos para renovación se asignan recién para al menos dentro de dos meses.
Primero hubo que pagar multas, un trámite relativamente amable salvo por el hecho de pagar que nunca lo es y siempre duele. A mí me tocó hacerlo, eso sí, en un lugar en Belgrano, sobre la avenida Cabildo, lejos de casa, pero acomodando los horarios para juntar todos los trámites que tenía que hacer por la zona.
Quedé un mes andando con el registro vencido. La ley de Murphy diría que si nunca tuviste problemas mientras tu licencia era válida, los tendrás en la pequeña ventana de tiempo en la cual circules flojo de papeles. En mi caso se cumplió a rajatabla. Dos días después de que se venciera el registro nos paró la policía, control de alcoholemia mediante. Zafe del test (0.0 alcohol en sangre) pero no del escarnio del oficial. "Le vamos a tener que retener el carnet, no va a poder circular usted y va a tener que ir a buscarlo y pagar la multa en la sede de Hipólito Yrigoyen del Gobierno de la Ciudad", me exclicaron. Al final, ruego mediante, zafamos.
Llegó el día de renovar el registro. Una mañana de julio. Había juntado todo el material necesario incluyendo documentación, fotocopias, comprobantes de pagos y el certificado de asistencia a un curso de educación víal dictado por Fabián Gianola, que por suerte se puede hacer online.
En la sede Recoleta Mall del GCCBA atiende gente muy bien distinguida que revisa la información. No parece una oficina pública, acaso si eso fuera algo bueno para destacar. Tampoco hay muchos puntos de contacto, vale decir, entre los empleados del lugar y el personaje de Gasalla. Las personas, a contramano de lo que uno esperaría, son relativamente amables.
Cuando avanzo para comenzar los trámites de rigor me informan que mi DNI no sirve ("porque usted renovó su licencia en San Isidro despúes de haber dado cambio de domicilio a Capital"). Tuve que renovar el DNI para poder volver al Mall a empezar a gestionar la nueva licencia. En cualquier otro momento, hacer eso hubiera sido un suplicio. Ahora no lo es. El DNI express se otorga en menos de 24 horas. El turno se saca online (yo lo saqué en el momento desde el celular) y entre que se ingresa y se sale del lugar pasan no más de 10 minutos (literales). Y todo eso sin moverme en un radio de más de 10 cuadras.
Nada mal para un país en donde hacer trámites es lo mismo que empezar a contar un cuento de terror.