viernes, 4 de febrero de 2011
Escenas de películas que me gustan: Marley y yo
martes, 1 de febrero de 2011
Siempre me engancho con Gran Hermano
Veo casi todo lo que está en televisión y no tengo prejuicios para con nada de lo que salga de ahí, pero hay cosas de la caja boba que nunca me terminan de llamar la atención. Por ejemplo, nunca pude ver más de cinco minutos seguidos de Bailando por un sueño por más de que todo el mundo lo comente y las novelas me cuestan (apenas vi algo de Botineras y no sé nada de nada sobre Malparida). Pero la historia con los GH es bien diferente. Siempre en algún momento me pongo al día y, para desgracia de Agus y ahora también Pedro, sigo el desarrollo de lo que pasa en la casa. Veo los debates, las galas, todo aunque sea de a pedazos.
Esta vez fue más temprano que tarde. Ya desde la primera o a lo sumo segunda semana ya sabía quién cuál era el gay, quién era la lesbiana, cuál es la tonta y quién era el cabrón.
Lo que más me llama la atención del GH es el esfuerzo permanente de la producción por hacernos creer que lo que está pasa allá adentro es importante. Y la capacidad de los creadores para manejar los piolines de una gran marioneta. Para meter fichas en contra o a favor de alguien, según convenga. Es una gran contradicción. Hace unas semanas cuando los boludones habían roto la casa durante una fiesta desde afuera se nos quiso hacer creer que Gran Hermano era el último reducto de la moralidad argentina, algo así como santuario pro respeto por los valores y las reglas. En un país en donde cuatro tipos te cortan una autopista en cualquier momento y en donde nadie cruza la calle sólo en el momento en el que el semáforo lo permite, desde las entrañas de Telefé nos convencieron a todos de que nos estaban dando una una lección de civilización. Hicieron que la gente vote si estaban a favor de la sanción (que consistía en quitarles casi todo el presupuesto de comida) a pesar de las quejas y la amenaza de boicot al programa ?! de los participantes. Durante esos días, mostraron los porcentajes en cómo evolucionaba la votación, algo que nunca se muestra ya que invita a subirse al carro de los vencedores. ¿Resultados? Más de 80% de la gente votó en favor de sancionar a los rebeldes sin causa y recordarles que las reglas están para ser cumplidas, incluso en este país. Muy bien, los padres de la patria estarían orgullosos de tamaña cruzada moral. Sin embargo, a los dos minutos empezaron a celebrar las habilidades de jugador de un tal Cristian U., una encarnación estereotipo-del-porteño-de-barrio-posmoderno que hace trampa hasta jugando al pool y cuya estrategia se arma sobre la base del engaño, la mentira y la manipulación. ¿En qué quedamos?
Este año también se le ocurrió a la producción que era bueno que los participantes puedan twittear desde el confesionario. Gran error. Los grandes estrategas como Cristian U. sacan ahora a pasear su ortografía para pedir "por faBor" y mandar "Vesos".
Tengo mucho más para criticar del programa. Pero, en definitiva, se trata de eso, un programa. No es para tanto. Lo sigo viendo. Sigo enganchado, lo admito.
domingo, 30 de enero de 2011
Vacaciones
sábado, 15 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
Los payadores son mis ídolos
Talento, astucia, creatividad, técnica, lo que sea. Me rindo a los pies de estos tipos que improvisan versos sobre la marcha. Y no cantan cualquier cosa. Lo que dicen tiene sentido, es original y cierra redondo. Hasta me dan ganas de hacerme jinete para que el gaucho ese me dedique una payada.
Alguna vez me gustaría ver una contienda entre gauchos payadores y rappers (como en 8Mile):
miércoles, 12 de enero de 2011
Estuve leyendo la Biblia

La semana pasada recibimos a los Reyes Magos en casa. Me di cuenta de que la del 6 de enero es mi fecha de regalos favorita: se ponen lo zapatos, el pasto y el agua para los camellos y listo; al otro día, aparece el regalito. Como en la Argentina no le damos mucha bola a los Reyes, con cualquier pavada y sin compromiso uno queda bien.
Este año, Melchor, Gaspar, Baltazar y toda su tropa me dejaron un presente pero también algunas dudas acerca de su historia. En 30 años de católico nunca me planteé hasta ahora los interrogantes: ¿Por qué llegaron tarde (más de 10 días después) al nacimiento de Jesús? ¿se perdieron? Si siguieron a una estrella que los guió, ¿no podría haber apurado el paso un poco más esa luz?
Como esta vez Wikipedia no tenía muchas precisiones, decidí ir directo a las fuentes. Le pregunté a Agus si teníamos una Biblia en casa y me trajo el Nuevo Testamento forrado que le regalaron cuando tomó la Primera Comunión y busqué la parte en donde se menciona a estos tipos. Primera sorpresa: sólo el Evenagelio según San Mateo habla (y bastante poco) de los Reyes Magos. Esto es todo lo que dice:
Jesús había nacido en Belén de Judá durante el reinado de Herodes. Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.»
Herodes y toda Jerusalén quedaron muy alborotados al oír esto. Reunió de inmediato a los sumos sacerdotes y a los que enseñaban la Ley al pueblo, y les hizo precisar dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, pues así lo escribió el profeta».
Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en absoluto la más pequeña entre los pueblos de Judá, porque de ti saldrá un jefe, el que apacentará a mi pueblo, Israel.
Entonces Herodes llamó en privado a los Magos, y les hizo precisar la fecha en que se les había aparecido la estrella. Después los envió a Belén y les dijo: «Vayan y averigüen bien todo lo que se refiere a ese niño, y apenas lo encuentren, avísenme, porque yo también iré a rendirle homenaje.»
Después de esta entrevista con el rey, los Magos se pusieron en camino; y fíjense: la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.
¡Qué alegría más grande: habían visto otra vez la estrella!
Al entrar a la casa vieron al niño con María, su madre; se arrodillaron y le adoraron. Abrieron después sus cofres y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.
Luego se les avisó en sueños que no volvieran donde Herodes, así que regresaron a su país por otro camino.
Algunas conclusiones:
* La Biblia, al menos la que leí, no explica por qué llegaron tarde.
* Nunca se menciona que los magos eran además reyes. Ni mucho menos tres. Por supuesto que no dice los nombres ni da detalles del color de piel. Para la primera parte, hay que decir que nosotros los llamamos Reyes pero en otros idiomas, en inglés por ejemplo, no le dicen así. Respecto de los nombres: ¿Quién los bautizó de esa manera?
* Los Magos (voy a omitir a partir de ahora la palabra Reyes) al presentarse ante Herodes casi botonean al lugar donde nació Jesús que María y José tan celosamente intentaron guardar en la clandestinidad. Después la arreglaron cuando le hicieron caso al sueño y volvieron por otro camino.
* En Argentina, para variar, celebramos las fiestas al revés. Deberíamos hacer como en España: apenas un presente, algo simbólico en Navidad (emulando las ofrendas que recibió el recien nacido de los pastores que andaban por Belén) y los regalos buenos el 6 de enero (a imagen y semejanza de como lo hicieron los acaudalados Magos-no-Reyes).
viernes, 7 de enero de 2011
Maestro, ¿dónde para el 152?
Se sabe:
- Los médicos no soportan que sus parientes y amigos les pidan diagnósticos en reuniones familiares y sociales
- Para los analistas de sistemas/ingenieros informáticos/y-cualquiera-que-trabaje-con-computadoras no hay nada peor que el llamado de una tía pidiendo ayuda para arreglar un problema de Windows
- Los traductores detestan las solicitudes para traducir "un textito" de parte de conocidos
- Los locutores odian que les pidan que le graben mensaje del contestador automático de onda
...y la lista sigue....
Pero no hay nada que le saque más a los kiosqueros y diarieros que la gente que pasa caminado y los convierte en guías T humanas. Así, tanto el "que me tomo para ir a Palermo" como el "¿donde para el 39?" se han convirtido en la peor pesadilla de estos personajes que por naturaleza no suelen portar muy buen humor. Y, casi peor que cambiar monedas, es para ellos una tortura tener que ofrecer indicaciones relacionadas con el transporte público.
Esta semana me topé con un kiosco que busca sortear la pregunta sobre las paradas colocando (muy desprolijamente) dos carteles en donde los despistados transeúntes podrán encontrar la respuesta a esa pregunta tan recurrente. Algo así como una FAQ urbana.
(La foto que sigue tiene muy mala calidad; es que en vez de apretar para sacar foto filmé varios videos cortos. Después hubo que hacer ese enchastre para que sacar de eso un par de imágenes y que se entienda algo). Pero bue, acá va:
Acá va la foto que está mejor:
