domingo, 12 de septiembre de 2010

Adicional limón en La Querencia

"Muy trucho lo del limón", le dije a la moza mientras se iba caminando con el billete de 100 pesos a bordo de sus bombachas de campo que calzan por encima de la cintura. Volvió sobre sus pasos, ofendida tal vez. Le sonreí. Intnentó balbucear alguna explicación a la cual no le presté mucha atención y dijo que le comentaría el tema a la encargada.
Flashback (35 minutos antes): más cerca de la hora del té que la del almuerzo llegamos a La Querencia dispuestos a no perder más el tiempo y llenar nuestros estómagos lo más rápido posible. El lugar estaba semivacío y las mozas, parecía, tenían más ganas de irse que de quedarse. En esos casos lo mejor es ir al grano; nada de empanadas de entrada ni audutorías a la carta. Todo debe funcionar como un reloj para no retrasar aún más la llegada de los alimentos. Mientras nos limpiaba la mesa ya pedimos las bebidas. Cuando trajo las bebidas ordenamos nuestras comidas. Nada de postre, la cuenta y chau.
El plan salió casi perfecto. "Casi" por culpa de la milanesa, podríamos decir. Es que con un sólo gajo para toda ese pedazo de ternera no alcanzaba. Como era al horno además, tiende a ser más seca. Así que Agus le pidió a la camarera si le podía traer más limón y me encargó a mí la misión de vigilar que la encomienda llegue lo más pronto posible. Dos minutos y medio después llegó un platito de café con cinco medios gajos del cítrico.
Ya dispuestos a pagar llegó la sorpresa; un ítem de las cuentas que hoy conocí por primera vez:
ADICIONAL LIMON (21.00) 1.00
La evidencia, a continuación:
La Querencia es un lugar que nos gusta elegir para comer. Tiene buenos platos y buenos precios, pero a veces se pasa de miserable. No acepta tarjetas y si uno llega a pedir una factura le señanalan a los cañoncitos de dulce de leche de la panadería de la otra cuadra. Con lo de hoy se anotaron un poroto en contra más.
Finalmente, cuando llegó el vuelto vino con sorpresa. "Hablé con la encargada...", dijo la chica y esbozó una excusa para "bonificarnos" el precio del limón. Sonreímos de nuevo, agradecimos de nuevo y dejamos la propina correspondiente. Dijimos chau y hasta la próxima, ¿habrá?.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Te quejas en Pilar el adicional de limón te cobran $5.
rata de campo!!!

Anónimo dijo...

jaja que miserables, cobrar el limón! No existe!

Magdalena dijo...

¿Y cuando pedís una cerveza y te cobran el maní? También una grasada!! Y peor si NO LO PEDÍS, te lo ponen de prepo y cuando ya te lo comiste pensando que es una atención de la casa, te encontras con que en realidad no lo es! Deberían aclarar antes que el maní o papas fritas se cobra... Mas vale, incluirlo en el precio y que no te des cuenta, y te vayas contento del buen servicio, jaja
Saludos!

Juan DLC dijo...

Sabes que es lo peor?? que pagaste con cien, y en vez de devolverte uno de 20, gracias al peso que salio el ¨Adiocional Limon¨ seguro que te llenaron de cambio que lo reventaste en el primer kiosko o puestito que pasaste. Si no fuera por ese limon, tal vez tendrias 20 pesos mas en la billetera (la propina salio de otro lado).

unmigone dijo...

jaj, no Juan, pagamos con 100 pero después de la queja light nos perdonaron el limón... tal vez porque el cliente satisfecho es muy importante para ellos o tal vez, muy probable, porque no quería quedarse sin cambio. Así que nos fuimos con el billete de 20 de vuelto y el limón bonificado.

Agus dijo...

Martin, no solo somos rata de campo! somos rata de ciudad que son mucho peor! 5 pesos no te lo pago ni loca! buuuuuu para Pilar!

Anónimo dijo...

que suerte que no estuve ahi!
que verguenza reclamar un peso del limon!
para mi claramente se cobra desde el momento que ingresa el item ¨adicional limon¨ en la maquina registradora. sino diría ¨varios¨ o algo así.
abrazo
to+

unmigone dijo...

To+, si fuesen 4 centavos u 8 pesos da igual. No es el peso lo que importa sino lo que ese item representa. Es la actitud de cobrar el limón aparte. Cobrá 20 más la milanesa y dame limón como la gente...

JLL dijo...

una típica actitud grasa de comerciante argentino