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lunes, 20 de enero de 2020

Nacho Fernandez es (nuestro) ídolo



Tiene 29 años, pesa 67 kilos, mide 1,82 y parece mucho más joven. No usa barba, no posee tatuajes, no suele ponerse botines de colores llamativos, lleva brackets en su dentadura, su pelo es corto y regular, lo comparan con Keith Richards y tiene un físico esmirriado que lo hace parecer endeble. 
Es "nuevo" en las redes sociales: hace años dejó Twitter por las críticas pero ahora se creó Instagram en diciembre de 2018 y su primera foto fue en el vestuario del Bernabéu con la Copa Libertadores. Sus compañeros le dicen "Sordo" porque tiene problemas de audición de los que deberá operarse en un futuro y en Twitter los hinchas bromean con que todavía va a la escuela por su aspecto juvenil. 
"Vuelve rápido de Chile para no perder un día más de colegio", escribe una fanática tras el 2-0 a Palestino en Santiago. Es Ignacio Fernández , el titirero que demuestra día a día por qué Marcelo Gallardo lo considera el cerebro de su equipo. Si él juega bien, River juega bien.
La Nación, 25 de abril de 2019

sábado, 18 de enero de 2020

Todo lo que haga Clint Eastwood


Está bien y hay que verlo

martes, 5 de noviembre de 2013

Chau Contra

Atención Pedro. Si alguna vez una persona grande (vieja) hace un chiste con tu nombre diciendo "Peeeedro, ¡mirá quien vino!" -sabelo- es por el personaje de El Contra que hacía Juan Carlos Calabró.
Los personajes de Calabro forman parte de mis primeros recuerdos. Renato (El Contra) y, en menor medida, Johny Tolengo, el rockero con anteojos de estrellas y tapado de piel blanco. Aunque me llevo muy adentro la melodía de "Estás para ganar".
Calabró murió hoy.
Andá afilando el hacha, Tolengo. Ahora, también en el cielo.

martes, 11 de septiembre de 2012

Nathan Drake es mi ídolo


El Indiana Jones del sXXI. Cuando sea grande (dentro de 3 años) quiero ser como Nate.

lunes, 28 de mayo de 2012

Viggo Mortensen es mi ídolo

No sólo por ésto, ni por ésto, sino por ésto.

martes, 8 de mayo de 2012

Caloi es mi ídolo

Uno de mis primeros recuerdos de infancia es el cantito del hincha de Camerún. En algún momento post Mundial 82 (cuando el Clemente negro por primera vez entró en escena) apareció en mi casa un disco, un póster y un muñeco de ese personaje que alentaba a esa ignota nación de África en solitario. (Algunos años más tarde, el salto de más de dos metros de Omam Biyik humillaría a la Argentina en su debut en Italia 90 y, de algún modo, haría justicia divina para el entrañable hincha al cual el resto de los clementes le pedían que cantara "otra", a sabiendas de que su repertorio era monocanción.) El póster del hincha de Camerún estuvo colgado en mi habitación de soltero hasta no hace mucho tiempo. En 2006, cuando trabajaba en otra consultora de prensa, le sugerimos a Faber-Castell contactar a los más populares dibujantes del país para hacerles llegar un presente de la empresa alemana y establecer un vínculo. Hicimos una lista de los principales referentes del rubro, preparamos las cajas de lápices y comenzamos a contactar a los historietistas. Sin ningún dato de contacto, dejé un mensaje en el sitio web de Caloi presentándome y comentando que queríamos hacerle llegar un regalo de Faber-Castell. Una hora y media tenía un mensaje en el celular: "Hola, sí, es un mensaje para unmigone, habla Caloi. Bueno, acá los chicos de la web me dijeron que me andaba buscando, para mí es como si estuviera hablando con Papá Noel (por lo del regalo). Mi número de teléfono es...". Le devolví el llamado y me atendió él. Por unos segundos sentí que estaba hablando con Clemente. Era así como se lo ve en las notas en televisión, porteño, transparente, sencillo. Me agradeció el gesto de antemano como si le estuviéramos regalando un piso en Libertador. Cinco meses después volví a contactarlo para pedirle que vaya (gratis) a participar de una actividad para chicos en el stand de Faber-Castell en la Feria del Libro. Me dijo que tenía planeado andar por allí el sábado siguiente y que podía pasar un rato. Seguía agradecido y feliz con sus lápices. Ese sábado él estuvo allí, pero yo no fui a la feria. No lo pude conocer en persona, ni me animé a decirle que lo admiraba.

martes, 14 de febrero de 2012

Luis Alberto Spinetta es mi ídolo

Dejé pasar algunos días para poder procesarlo y decirlo acá. No me había puesto triste nunca por la partida (prematura) de algún músico que escuché y admiré hasta ese miércoles maldito de la semana pasada. Se ha escrito tanto que no me queda mucho por comentar. Ni pedazos de letras por copiar, ni experiencias por comentar, ni carnet de fan por sacar a relucir. Cualquier cosa así sería inerte, sinsentido.
Pensé por un momento que nos haría caso y se quedaría un rato más.
Lo que más lamento es que no va a poder concretarse la escena que alguna vez imaginé. Una imagen muy egoísta que ya no va a poder ser. La de un padre que camina de la mano con su hijo por la calle de algún barrio: Belgrano, Villa Urquiza, Martínez tal vez, o algún pueblo de Brasil con playa también puede ser. En la heladería donde frenan a tomar un helado hay un hombre ya grande, un abuelo retirado que sacó a pasear a sus nietos. El padre, al verlo le dice a su hijo, que por su corta edad no conoce la timidez: "Andá a saludar a ese señor que está ahí: no le gusta que lo acosen ni que lo idolatren, pero es el mejor artista que tuvimos en el país. Se llama Luis Alberto Spinetta. Le dicen El Flaco. Es músico, guitarrista, cantante, poeta y además una gran persona. Sus canciones nos emocionan. Andá y decíselo."

jueves, 5 de enero de 2012

Cameron Crowe es mi ídolo

A principios de 2001, cuando estudiaba, era joven y todavía tenía ganas de cambiar el mundo se estrenó Casi Famosos. Para los que no la vieron es la historia de un adolescente prodigio que sale de gira con su banda de rock favorita y cubre el tour para la Rolling Stone. Flasheé. Había visto Jerry Maguire dos años antes sin mucho interés. La volví a ver y me gustó más. Más tarde ví Vanilla Sky y también me encantó. Y unos años después, también vi Elizabethtown, un bodrio que todos criticaron pero yo disfruté. En el medio, leí casi todo lo que Crowe publicó en sus épocas de cronista y de escritor.
Lo que me gusta de las historias de Cameron Crowe (él escribe el guión de todas sus películas) es el punto de vista desde el cual se encara la narración, que es generalmente recurrente. El del personaje principal, un héroe-antihéroe que quiere con mucha ingenuidad cambiar el mundo. En Jerry Maguire, revelándose contra las grandes corporaciones, en Casi Famosos, rescatando la esencia del rock –la música-; en Vanilla Sky, dejando de lado la mezquindad y volviendo a las fuentes de la vida (aún estando muerto); y en Elizabethtown escapando de ese mundo ambicioso que le había dado la espalda cuando el personaje fracasó y salvándolo del suicidio. A pesar de esa gran ingenuidad, los personajes, generalmente, consiguen cambiar el mundo (o, al menos, su mundo). En ese choque de fuerzas que motorizan la historia la que triunfa al final es la del más débil, la de nuestro héroe. Todo eso, maquillado con una buena selección musical, personajes y espacios bien americanos y diálogos inteligentes.
Hace dos semanas, hice tiempo finalmente para poder ver Twenty, el documental en el cual cuenta la historia de los primeros 20 años de Pearl Jam, una de mis bandas favoritas. Fue raro, porque lo vi por partes, entrecortado y sin la atención que se merecía. Crowe es amigo de los Pearl Jam desde sus comienzos y se involucra personalmente en la trama a través de las entrevistas. Conocía bastante bien la historia de la banda pero pude descubrir algunos aspectos nuevos de su música, conocer mejor la escena de Seattle de principios de los 90 y entender mejor la supuesta rivalidad de Pearl Jam con Nirvana. Pero sobre todo encontré de nuevo, aun siendo un documental, esa mirada particular y esa trascendentalidad del héroe ingenuo que quiere cambiar el mundo. Esta vez, con la música como bandera y por el camino incorrecto. Y lo consigue.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Steve Jobs NO es mi ídolo


Empecé hace unas semanas a leer la biografía de Steve Jobs (ese súperbesteller) para conocer más de la vida del que –suponía- era un ídolo mío. 630 páginas después puedo compartir algunas conclusiones y puntos de vistas nuevos (para mí), algunos de los cuales fueron debatidos durante un caluroso asado el fin de semana pasado.

  • La vida de Steve Jobs es más conocida que la de muchas otras celebridades. Sin ser un fanático del fundador de la manzanita conocía casi todas las anécdotas y momentos de su vida. Leer la historia fue entonces como volver a ver una película que ya había visto pero con más atención a los detalles.

  • Sigo queriendo tener todos los productos de Apple. Desde el más básico iPod Shuffle hasta la MacBook Pro más cara.

  • Steve Jobs no fue un inventor. En el libro el autor lo define como un revolucionario. La palabra inventor le queda grande. Empresario le queda chica. Revolucionario es correcta a veces, pero a veces exagerada.

  • Aunque él renegara de ello, su versión más exitosa fue la de empresario.

  • Fue un genio, pero también un loco y un sorete de persona. Mucha gente da testimonio de esto.

  • Era muy difícil trabajar con Jobs o hacer negocios con él. Su omnipotencia, egocentrismo y el famoso reality distorsion field no creo que lo hayan hecho mejor empresario, si no que eran el lado B de su faceta genial. No podría considerar ídolo a un tipo que coleccionó muchos episodios condenables en su historia personal y profesional.

  • Mi ídolo no es Steve Jobs, sino su colega y exsocio Woz.

  • miércoles, 14 de septiembre de 2011

    Flea es mi ídolo


    Anoche, leyendo la nota de tapa de la última Rolling Stone, pensaba en lo groso que es Flea; un loco de 48 años que parece de 25 y que la sigue rockeando igual o más que en 1983. Todo eso, a fuerza no de descontrol sino, según cuenta en la nota, sostenido por disciplina, estudio (el año pasado tomó cursos de bajo y de trompeta), deportes (hace surf cada vez que puede con su amigo Anthony Kiedis), meditación y vegetarianismo.
    Tiene la cantidad exacta de tatuajes y el cuerpo y la actitud para poder portarlos. Nunca vi a nadie que le queden bien tantos tatuajes, salvo a él.
    Lo admiro un poco más cada día.

    jueves, 13 de enero de 2011

    Los payadores son mis ídolos

    Cada enero termino enganchándome con la transmisión del Festival Nacional de Doma y Folclore que se celebra año a año en Jesús María, Córdoba. No soy especialmente fan ni de la doma ni del folclore, aunque cada vez me gustan más. Lo que me hace clavar el control remoto en la pantalla de la TV Pública para seguir esta fiesta es el ritmo que le ponen el animador y sobre todo el payador al evento:

    Talento, astucia, creatividad, técnica, lo que sea. Me rindo a los pies de estos tipos que improvisan versos sobre la marcha. Y no cantan cualquier cosa. Lo que dicen tiene sentido, es original y cierra redondo. Hasta me dan ganas de hacerme jinete para que el gaucho ese me dedique una payada.
    Alguna vez me gustaría ver una contienda entre gauchos payadores y rappers (como en 8Mile):

    viernes, 23 de julio de 2010

    Tony Hawk es mi ídolo

    A sus 42 años, Tony Hawk sigue tirando el 900. Y cae parado. Este video es de la semana pasada en Barcelona.

    En vez de quedarse en San Diego sentado encima de sus millones elige seguir entrenando y girando por el mundo.
    Por si no saben quién es Tony Hawk:
    http://www.tonyhawk.com/
    ni lo que es un 900:
    http://en.wikipedia.org/wiki/900_(skateboarding_trick)
    El Tony Hawk's Pro Skater fue uno de los pocos juegos que empecé y terminé. Y Tony cumple años el mismo día que yo, el 12 de mayo.

    domingo, 11 de julio de 2010

    El dueño del pulpo Paul es mi ídolo


    Me rindo definitivamente a sus pies. El mejor caso de Marketing del año. Sin más palabras.

    lunes, 12 de abril de 2010

    Palermo es mi ídolo (parte 2 y final)


    El post anterior sobre este tema, publicado el 3 de marzo, generó muchas dudas, comentarios (reales, no virtuales) y hasta alguna burla socarrona. "¿Palermo es tu ídolo? ¿Vos que nunca pasás la mitad de la cancha? ¿Palermo, Paleeermo?", me han llegado a cuestionar. En su momento, con un poco de resaca y no mucha lucidez, no pude llegar a contestar, apenas a balbucear algunas palabras inconexas.
    Así que ahora espero poder explayarme mejor sobre cuáles son las razones que elevan al tipo a la categoría ídolo (y cuáles no):
    ¿Por qué Palermo NO es mi ídolo?
    No es mi ídolo por las alegrías que le dio a Boca, ni porque admire su técnica (rústica a veces, impredecible otras, efectiva casi siempre). No es mi ídolo porque sea un referente del juego para mí, ni un modelo para imitar en el área ni porque venere su cabezazo letal. No es mi ídolo porque sea fanático de los goles en sí. No es mi ídolo por su platinada cabellera ni por sus tatuajes ni por sus festejos alocados.
    ¿Por qué Palermo ES mi ídolo?
    Por su historia, la que algunos se obsesionan con hacer película. Por lo que su historia representa, la metáfora más bien. La del hombre de las mil batallas; el que se cae y se levanta; el que se reinventa a sí mismo. Por las metas, los objetivos cumplidos y aquellos que renueva permanentemente. Por la gloria y el fracaso; y la tensa espera entre el fracaso y la gloria. Todo eso en forma de goles, algunos épicos y otros terrenales. Por el objetivo puesto en la red y la obsesión por seguir adelante, seguir una y otra vez hasta alcanzar ese y esos objetivos. Porque nada resulta fácil (a él ni a nadie) pero a veces parece que es fácil, sobre todo cuando se llega a los objetivos imposibles, esos que parecían inalcanzables hasta que uno se los plantea.
    ¿Se entendió?
    Ayer Palermo por fin superó el récord de goles de Cherro. Hubo que esperar más de un mes entre un post y otro. Y valió la pena la fundamentación. Seguimos esperando volver a encontrarnos para sacarnos la foto.

    martes, 16 de marzo de 2010

    Los ídolos de siempre

    Todas las mañanas y todas las tardes de la semana paso por las puerta de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini (el Pellegrini, bah), sobre la calle Marcelo T de Alvear, que para mi es una vía rápida para poder caminar tranquilo evitando la insufrile manada de gente que ocupa toda la vereda de la avenida Santa Fe mientras pavea mirando las vidrieras.

    El viernes pasado recogí de la vereda del Pelle estos panfletos que escaneé más o menos:


    Aparentemente, los chicos del colegio están eligiendo nuevas autoridades para el CECaP (Centro de Estudiantes del Carlos Pellegrini). No me interesa mucho meterme en la campaña política, pero por lo que leí en el volante me parece que que a los de la Lista 1 les preocupa el tema del bar; no sé si habrá un tema con la consesión o algo así.

    Lo que sí me llamó mucho la atención son los personajes que usan los muchachos del FEL Lista 1 para generar empatía con sus ideas: Luca Prodan, Bob Marley, El Chavo, ¡Alf!... creo que también había una de Fidel Castro. Supongo que si los incluyen en su propaganda política es porque los consideran ídolos, por eso usan su imagen para poder captar votos.

    La reflexión, entonces, es la siguiente: si estos chicos están cursando el secundario, entonces tendrán 18 años o menos, ¿no? Con toda la furia nacieron en 1992, o después. Para ese entonces, Bob Marley ya llevaba varios años muerto, Luca Prodán ya descansaba bajo tierra en el Cementerio de Avellaneda, El Chavo del 8 ya había sido sacado del aire de Televisa y Alf era un muñeco guardado en algún depósito de utilería de la NBC. Ah, y Fidel Castro todavía mandaba en Cuba, pero ya era una caricatura del revolucionario que bajó del Granma y peleó en Sierra Maestra.

    Lo que quiero decir es que ninguno de estos chicos conoció ni por asomo a sus ídolos en su momento de esplendor. Es más, ni siquiera los conoció vivos en muchos de los casos. ¿No hay ídolos nuevos con los cuales ellos puedan sentirse identificados? ¿Los chicos se sienten más identificados con el Chavo del 8 que con Pity Alvarez, por ejemplo?

    Ninguno de estos personajes es un modelo a seguir. Pero si es verdad que fueron nuestros ídolos en la adolescencia (allá, cada vez más lejos) y son funcionales a los partidos políticos (estudiantiles en este caso) ya que les sirven como herramienta de marketing para capturar votos.

    Me parece que es el momento de reemplazar a los mismos de siempre por ídolos actuales. Acá van algunas recomendaciones de íconos (políticos, musicales, del cine, de la TV, etc) un poco más vigentes que le puede servir a la gente del FEL en su próxima campaña política. Por ser la primera consulta, esta va gratis:

    miércoles, 3 de marzo de 2010

    Palermo es mi ídolo


    Me gusta la idea de los ídolos, tal vez se convierta en una sección fija. Acá va otro post sobre el tema, mucho menos ambicioso, pero que el timing lo amerita. Finalmente, ayer Palermo anotó su gol 218 en Boca para casi convertirse en el máximo anotador del club (si bien alcanzó a Cherro, entiendo que tiene que superarlo aunque sea en un gol para ser el máximo anotador, ¿no?).
    El loco, Titán, El optimista del gol, como sea, mucho antes de ayer Martín Palermo ya era mi ídolo. Por las dudas, aclaro que no soy de Boca; ni siquiera soy muy fanático del fútbol.
    Una vez el año pasado Agus se lo encontró en Farmacity. Su platinada cabellera asomaba por la góndola del Merthiolate. La miró y le sonrío. Si yo hubiese estado con ella me hubiera sacado una foto con él.

    martes, 2 de marzo de 2010

    Tabaré Vázquez es mi ídolo


    Es por lejos el post más serio que escribo. Me documenté bastante para sostener lo que dice el título y tenía ganas de comentarlo hace tiempo.
    Y ante el riesgo que implica afirmar tener a un (¿ex?) político de ídolo, acá van algunas ideas sueltas que, espero, le den forma y argumentos a esta entrada.
    Tabaré Ramón Vázquez Rosas (nombre BIEN uruguayo) dejó ayer la presidencia del país vecino con más de 70 por ciento de aprobación, un índice de popularidad récord para un presidente saliente (si bien no sufrió el desgaste de un segundo mandato porque desistió de competir en las últimas elecciones). Por eso, si hoy los uruguayos se permiten tener un presidente -Pepe Mujica- que un tercio de su vida fue guerrillero es gracias al hecho de que antes hubo un gobierno como el de Tabaré, que sepultó dudas sobre la izquierda. Durante su mandato se multiplicaron las inversiones en el país y la economía creció sostenidamente.