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jueves, 19 de enero de 2017

El mal servicio de @almacendepizzas y el buen servicio de @burger54arg

Salir a comer afuera es una experiencia que empieza mucho antes del acto de comer en sí y termina mucho después del momento en que terminamos de hincarle el diente a esa porción de pizza que tanto proyectamos en nuestras neuronas.
Nos preparamos, nos vestimos, pensamos qué vamos a comer. En rigor, ya estamos comiendo mucho antes de sentarnos a la mesa del local. Y después lo comentamos con nuestros compañeros de comida y también en redes sociales con mucha otra gente a la cual a la mayoría no le importa nada la foto del panqueque con durazno y crema que comimos de postre.
En fin, toda esa experiencia genera por defecto expectativas. Y las expectativas pueden alcanzarse superarse o, en algunos casos, quedar muy altas por causa de algunos factores. Para no ser muy aburrido, quisiera enfocarme solamente en uno de ellos: el servicio.
Anteayer llegamos hasta el local de Almacén de Pizzas. El menú estaba impreso en una hoja A3 plastificada y tenía muchas opciones de comidas, no solo pizza. Cada tanto, la descripción del plato se jactaba de ser la mejor pizza del país. Atrás de nuestra mesa, pegado en la pared, había un cartel que decía #ActitudPizza y otras cosas más.
Pedimos la comida y todo transcurrió más o menos normalmente. La cerveza vino en una frapera que la mantenía fría, un detalle simpático y valorable teniendo en cuenta lo pesada que era esa noche de martes de verano. Llegaron unas porciones de faina y estaban bastante secas. Nada grave. El primer problema llegó cuando la pizza que dos de las personas del grupo habían pedido llegó mal.
"Esta no es la pizza que pedimos.
Sí, es la veggie.
No, yo pedí la veggie que tiene calabazas dulces y queso azul.
No, usted me dijo veggie.
Pero esta no tiene calabazas.
Bueno, le traigo unas calabazas si quiere.
(...)
8 minutos después la moza trajo unas calabazas apiladas en un platito, como si fueran toppins que uno le debería agregar a la pizza y prepararla uno mismo a su gusto.
Me levanté con la pizza, y encaré para el mostrador.
La moza me interceptó
-Caballero, algún problema?
-Sí, quiero hablar con el encargado, porque nos trajeron una pizza que no pedimos, nos discutieron que era un error nuestra y después para arreglarlo trajeron un platito con calabazas.
-Bueno, si quiere le puedo hacer otra pizza.
-Ahora ya vamos a comer desfazados. ¿Pero qué pasó? ¿Por qué no tenía la calabaza?
-La verdad es que no sabría decirle. Si quiere le digo al pizzero que prepare otra con las calabazas.
-Cuánto va a tardar?
-Menos de 10 minutos
-Bueno, dale,
Vino, se llevó la pizza, el plato de calabazas y se fue. Un rato después, cuando ya todos habíamos terminado de comer, llegó la pizza caliente.
-El pizzero pide disculpas.
-OK, gracias.
Después de pagarle, volvimos a hablar con la moza. Una vez más, volvió a insistir que el error fue nuestro.
-Pero el menú está mal armado, ¿Cómo va a haber un tipo de pizzas que se llame Veggie y dentro de esas pizzas una que se llame Veggie?
(imagen ilustrativa)
-Sabe por qué se llama Veggie? Porque no tiene queso, es vegetariana.
-Pero todas son veggie, y algunas tienen queso. Igualmente nosotros pedimos la que tenía calabaza dulce.
-No, ustedes pidieron la veggie, acá lo tengo anotado, ve?
-Bueno, pero dijimos calabaza dulce y queso azul. Y además no da que traigan un platito con calabazas como diciendo "tomá armate la pizza que vos quieras". Se jactan de tener la pizza más copada, la que tiene más actitud
(interrumpe)
-Pero usted...
-Dejame terminar.
-Si bueno, como quiera, como usted diga.
Se dio vuelta y se fue.
Cuando fui a comentarle la situación al encargado del local de Almacen de Pizzas de Nordelta, la respuesta que nos dio no fue mucho mejor.
-Sí, sé que hubo un error y lo que puedo hacer es la próxima vez que vengan ofrecerles un descuento.
-La verdad que así como nos trataron no me dan ganas de volver nunca más, ni a este ni a ningún local de Almacen de Pizzas.
.Bueno, está bien, perfecto.
-¿Perfecto?
-Sí, perfecto, lo que usted prefiera.

Contra nuestra voluntad -se cortó la luz en casa- volvimos a salir al día siguiente. Esta vez fuimos al local Nordelta de Burger54. A pesar de que no hay mozos en el modelo de autoservicio, la atención que recibimos fue totalmente diferente y destacable. En la caja, la persona que nos tomó el pedido lo hizo con una sonrisa, con simpatía y hasta interactuando y respondiendo a los chistes y comentarios irónicos que le hicimos. En el mostrador donde se entregan los pedidos se olvidaron de darnos una hamburguesa. Enseguida nos la alcanzaron a la mesa. Y cuando Joaquina estaba cansada, apareció una chica y le ofreció papel y lápices para dibujar. Detalles.

martes, 19 de abril de 2016

Cualquiera puede hacer un asado

Vuelvo del autoexilio, el hiato más largo de la historia de este blog, para hablar sobre asados.
Así como hace mucho tiempo que he criticado a los fundamentalistas del mate, le toca el turno ahora a los que reclaman un aplauso para el asador.
Muchas veces he visto a gente culta o no, instruida o no, mujer u hombre, lamentándose o no, admitir que no saben hacer un asado.
Acá está el secreto que hoy voy a revelar. Para hacer un asado no hace falta más que manejar dos variables: carne y fuego.
La primera, tal vez la más importante es seleccionar una buena materia primar, lo que se va a comer.
La segunda requiere ciertas nociones mínimas de técnica. Pero una vez que aprendimos a prender un fuego generoso, tener calor suficiente (vía carbón o leña) y sobre todo mantenerlo, el resto es chamuyo.
El asado lo hace Dios.
¿Se puede pasar la carne? Sí, por supuesto. Pero cualquier persona con sentido común se da cuenta cuándo es el momento de correr del fuego lo que ya está a punto para que no se pase.
¿Se puede quemar el asado? Sí, pero es muy improbable, En la medida que estemos cerca de la parrilla, el fuego nos avisa que algo está mal y nos da tiempo para correr y arreglar.
Está bien, hay otras cuestiones que hacen a un buen asado. Y quedan algunos temas para desarrollar.
Por ahora, esto es lo que voy a tirar. Son reflexiones sueltas, sin editar, pero sentidas.
Volvimos.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Croquetas

Mi mayor logro en mi cruzada anti-comida navideña fue la incorporación de las croquetas. Gracias a la complicidad de mi abuelo Papi.
El bocado más exitoso de la mesa, lejos.
¡Feliz Navidad!

domingo, 16 de noviembre de 2014

Empanadas culposas

Desde una vez hace algo más de dos años cuando Pedro se intoxicó con una empanada de Morita solamente pedimos empanadas premium. Las mejores. Las más ricas, claro. Las más caras, también.
Últimamente hacemos los pedidos en Los Maestros. El precio: 14 pesos cada empa, 168 pe la docena (algún día hablaremos en serio sobre por qué se pide por docena).
Cada bocado es un deleite del paladar y una atrofia severa a la billetera.
Placeres culposos o ensayo sobre cómo liquidar 42 pesos (3 empanadas) en un minuto y medio. 
Como Homero cuando se comía a Tenazas, para llorar y disfrutar a la vez.
Pero eso sí, por si no quedó claro: ¡qué ricas son las empanadas de Los Maestros!

martes, 4 de noviembre de 2014

Cafe Prima Pasta

Ayer, un día, pero hace 7 años, nos casamos.
Así que el 3 de noviembre no es apenas otro día en el mundo. Es nuestro aniversario.
Festejamos cada vez que podemos y cómo las circusntancias nos lo permiten, pero siempre felices. Unas veces, más glamorosamente que otras, es cierto.
Como aquella vez en 2011 cuando estábamos en Miami y el destino (y la invitación generosísima de Natalia Gracia) nos llevaron hasta el Café Prima Pasta.
Pasamos una buena noche, claro, pero mejor nos sentimos cuando tiempo después, nos entereamos de que Messi también elige ese lugar para festejar su cumpleaños.
Nada mal,

martes, 9 de julio de 2013

miércoles, 12 de diciembre de 2012

21 años de súper dulce de leche

El fin de semana pasado visitamos la sucursal La Horqueta de Helados Daniel y volví a pedir después de mucho tiempo súper dulce de leche, uno de los gustos estrella de la heladería insignia de Zona Norte. El nombre del sabor es bastante literal: tiene partes desiguales de helado de dulce de leche y de dulce de leche natural. Combinadas potencian al máximo el nivel de azúcar en sangre. En la fan page de Daniel en Facebook dice que la heladería inventó ese gusto en 1991. También dice lo mismo del sabor alfajor de chocolate, aunque me permito poner ese dato en duda ya que estoy casi seguro de que el helado de alfajor de chocolate recién fue creado a fines de la década del 90. Lo cierto es que muchos años después (no frente al paredón de fusilamiento, sino caminando por la calle) habría de recordar esa tarde remota de agosto de 1991 en la que conocí el súper dulce de leche. Tenía 11 años. Por aquel entonces, las heladerías cerraban en invierno con lo cual a partir de agosto empezaba la peregrinación diaria al local esperando la reapertura que le daba inicio a la temporada estival. Generalmente eso ocurría más cerca de septiembre, pero ese 1991 inolvidable debe haber sido una de las últimas veces que Daniel no trabajó el año corrido -si no la última- y abrió sus puertas antes de lo previsto. Ante la emoción, un sábado fue, corrí a ver qué lo nuevo en la heladería. Ya me habían comentado en el colegio acerca del dulce de leche con pedazos de dulce de leche natural (¡dulce de leche al cuadrado!) así que no dudé en pedirlo. Como segundo gusto de ese vasito agregué un sabor que para mí era nuevo, aunque éste no fue inventado por Daniel: tramontana. El súper dulce de leche fue uno de mis preferidos durante los 90s. En los albores del nuevo milenio nos separamos y no volví a pedirlo por mucho tiempo. El hiato se interrumpió el sábado pasado.

jueves, 19 de julio de 2012

Liberen las Toddy

Hoy por la mañana pasé por un kiosco que exhibía orgulloso el cartel que se ve en la foto de arriba, aquel que con letras de marcador negras sobre un fondo de cartulina recortada anuncia “Hay Toddy”. Arriba del cartel estaban las tan mentadas galletitas Toddy en su presentación pequeña de seis unidades. Cuando comenté els (para mí) curioso aviso en el trabajo me di cuenta de que me había perdido algo y que llegué tarde a una polémica intensa, reveladora e intrascendente (de esas que me gustan tanto).
En caso de que no se hayan enterado, copio parte de la nota de infonews del 17 de mayo en donde relata la cuestión.

Fueron un éxito en su aparición, apenas hace dos meses. Pero desaparecieron de los comercios hace días. Hoy son casi "inconseguibles". Son las galletitas Toddy, que despertaron pasión y "adicción" en algunos paladares.
¿Qué pasó que no están más en los kioscos, ni en los supermercados, minimercardos y en los denominados "Súper chinos"? Se tejieron decenas de hipótesis. Forma de publicidad marketinera, conflicto judicial con su rival (Pepitos) y usuarios desabastecedores que tienen bajo llaves en su propiedad cientos de galletas Toddy, entre otros rumores.
(…)
Esteban Agost Carreño, gerente de comunicación de Pepsico Cono sur, contó y develó el misterio: "La realidad es que se generó un desabastecimiento ante tanto consumo y ante la creciente demanda".
(…)
Sobre la situación actual y lo que se viene con respecto a las galletitas Toddy, explicó: "Estamos encaminados a normalizar la producción. Antes de fin de mes ya se va a haber regularizado el tema, y va a haber el mismo nivel del circuito comercial que había antes de esta gran demanda". Y prometió: "Durante la primera semana de junio vuelven las galletitas a los comercios, van a estar en todos los puntos de venta".

Parece que el tema de las Toddy y su desabastecimiento fue muy comentado en redes sociales y en mis propias narices hace unas semanas. Hasta se llegó a decir que –debido al fuerte descalce entre la demanda y el faltante de stock- hubo stoqueo, reventa de Toddy en Mercado Libre y que en un súper chino de algún lugar de Buenos Aires habían puesto un cartel que advertía “Galletitas Toddy: sólo para clientes”.
Antes de eso, en marzo o abril, había probado las Toddy. Las vi en el supermercado y me llamó la atención el precio (son caras) y la marca que tomaba el nombre de la competencia ochentosa del Nesquik. Me gustaron, pero me parecieron pretenciosas y un poco demasiado mantecosas. En el medio pasó la historia que acabo de comentar.
A pesar de que quien comentó lo del cartel de “Toddy, sólo para clientes” jura que la historia es real, no me imagino a un súper chino haciendo eso. Aunque no confesó que el cuento haya sido en realidad una leyenda urbana, la foto cartel nunca apareció.
Hoy, las Toddy ya se están volviendo a conseguir con cierta facilidad en los canales de venta habituales.

viernes, 29 de junio de 2012

Rebélese: pida facturas y empanadas por decena

¿Cuántos somos? 5
¿Cuántas vas a comer? Pedí 3 para cada uno.
Me da 15 la cuenta, ¿agrego 3 para completar una docena y media?

Nunca más.

Si las panaderías y casi todas las casas de empanadas ya no hacen descuentos por docena y cobran por unidad. La docena no es más que el valor unitario multiplicado por 12.
La consigna: pedir la cantidad que uno quiera. No redondear hacia las docenas o medias docenas.
Estuve investigando los orígenes de los pedidos por docena. Encontré algunas versiones pero no parecían ser 100% precisas. Si alguno tiene el dato

martes, 17 de enero de 2012

Estimado @adrocormillot

Antes que nada, aclaro que tengo un muy buen concepto de tu persona y tu trabajo. Sigo –esporádicamente- todos tus pasos televisivos, presto atención a tus conceptos sobre alimentación y espero en algún momento poder hacer tiempo para leer tu libro La comida no engorda, ¿por qué engordamos nosotros?
Ahora bien, estuve leyendo durante mis vacaciones algunas entrevistas publicadas en ocasión de la promoción de tu libro. En ese contexto, aprovechás para comentar tu visión acerca de la publicidad y el marketing la cual considero, al menos en su concepción, errada. No quisiera entrar en el terreno de las cualidades alimenticias de la mayonesa, la Coca-Cola o las hamburguesas McDonald’s; me sentiría muy en desventaja. Sí, en cambio, creo que puedo discutir sobre los efectos de la publicidad y el marketing en la decisión de un comprador y en la relación entre la publicidad de un producto engordante y la obesidad de un consumidor.
Conviene primero recordar algunas de tus declaraciones publicadas por las revistas Noticias, Veintitres y El Guardián.

“El marketing (…) es terriblemente poderoso. Los chicos ven 10 mil publicidades por año de comida engordante. Pero cuando la gente observa a un chico obeso lo primero que suele decir es que es culpa de los padres, que no le enseñan a comer”
“Si vos estás expuesto todo el día a ver publicidades de helado, vas a terminar comiendo helado. Lo que planteo en el libro es que no hay ninguna cuestión emocional en esto; la cuestión es ser víctima del medio ambiente, que nos propone comer todo el tiempo.”
“No hay regulación del marketing publicitario; que alguien me diga por qué es divertido comer mayonesa. ¿Me explicas cómo se “destapa” una felicidad como sugieren se puede hacer ciertas publicidades, si uno consume una gaseosa?”
“El estímulo es permanente (…) desde la televisión, hasta la cantidad de pantallas con publicidad de comida engordante. O mismo la publicidad que dice que la mayonesa es divertida. Si vos a una familia le decís todo el tiempo que la mayonesa es divertida y no hay ningún tipo de ente que regule ese tipo de mensajes, la gente va a comer mayonesa.”
“el payaso de McDonald’s abre una casa para ayudar a los pibes oncológicos. Tienen 20 pibes trasplantados, pero también ocho millones comiendo hamburguesas que los van a matar el día de mañana. Ahora venden ensaladas para seguir con el marketing extorsivo del juguetito.”
“No estoy diciendo que no debe haber publicidad, pero se debería explicitar que ese alimento contiene alto contenido de grasa, y el exceso puede producir un riesgo para la salud. Hay una marca de bebida cola que propone que si vos tomás esa gaseosa vas a ser feliz. El tema está en que nadie regula ese tipo de mensajes. Una empresa tiene la responsabilidad de comunicar lo que quiera, siempre y cuando lo que comunique sea verdad.”


Creo que estás sobrevalorando el efecto lineal del marketing sobre la decisión de compra o de consumo de la gente. El marketing no es una herramienta mala o buena per se, es apenas un recurso que te permite –entre otras cosas- dar a conocer un producto o promocionar un libro como vos lo hacés muy bien. Hace 100 años se creía que los efectos de los medios eran tan poderosos que se llegó a decir que una mentira dicha 100 veces se convertía en verdad (un ministro de Propaganda nazi habló mucho de eso). La realidad, con el tiempo, demostró ser más compleja. Hoy, la gente no toma una decisión basada solamente en un mensaje que recibe sino en varios. No alcanza con poner al aire y repetir un comercial de helados para que la gente salga corriendo a Freddo. Influyen también el boca a boca, la percepción de la marca, el contexto de esa persona, la película que acaba de ver en la tele, lo que leyó en Internet, el SMS que recibió de su amigo, el calor, el tipo que vio caminando por la calle con un helado y le despertaron su apetito… y no sé cuántas cosas más. Pero lo cierto es que son muchos los elementos que desembocan genuinamente en un comportamiento. Por eso, asegurar que “si vos estás expuesto todo el día a ver publicidades de helado, vas a terminar comiendo helado” me parece que es sobrevalorar el poder de la publicidad. Si fuera tan simple las empresas invertirían enormes presupuestos sólo en publicidad (y no lo hacen).
Respecto de Coca-Cola, que propone “destapar felicidad”, habría que aclarar que es una metáfora. Se trata de disfrutar el momento de encuentro con amigos, disfrutar del sonido una Coca bien fría que se abre en el momento en que te juntás a conversar de la vida con tu mujer; se destapa felicidad cuando una madre recompensa a un chico porque se portó bien con un vaso de su gaseosa preferida (Honestamente, no me imagino a ningún chico que valore una recompensa en forma de ensalada de tomate y lechuga). Incluso, vos planteas que podemos recurrir a estos productos engordantes de tanto en tanto. Y en esa ardiente paciencia por haber esperado ese día en que nos toca tomar una rica Coca-Cola junto con un ser querido realmente me parece una buena imagen la de “destapá felicidad” para coronarla.
Y con la mayonesa y su carácter divertido pasa algo parecido. Nadie espera que salga un payaso del envase de Hellmann’s, pero se la relaciona con el momento en el cual nos damos un gusto.
McDonald’s, por su parte, es siempre un blanco fácil para cualquier crítica. Es cierto que su comida es alta en grasas, colesterol y demases cosas malas pero nadie está obligado a comerlas en exceso, ni he visto a la empresa suplicarle a sus clientes que vuelvan todos los días a pedir su combo preferido. Es un argumento débil plantear que la comida de McDonald’s hace mal. ¿Cuál es la novedad? ¡Claro que hace mal! Hasta mi hijo de un año lo sabe. Y comer seguido en McDonald’s va a hacernos peor. Por lo demás, sí, es verdad, ofrecen ensaladas; y la cajita feliz ahora trae frutas de postre; y los juguetes son geniales y coleccionables. Y, mal que le pese a todos sus detractores, estos yanquis imperialistas encaran muchos más proyectos solidarios que otras empresas; la casa del payaso es solamente uno de ellos. En los locales de McDonald’s –además- te dejan pasar al baño aunque no consumas allí.
Para ir cerrando, ¡una coincidencia! “No estoy diciendo que no debe haber publicidad, pero se debería explicitar que ese alimento contiene alto contenido de grasa, y el exceso puede producir un riesgo para la salud. (…) Una empresa tiene la responsabilidad de comunicar lo que quiera, siempre y cuando lo que comunique sea verdad.” Estoy de acuerdo en que el problema es el exceso y no está mal advertir acerca de ello en las publicidades. Ahora, ¿limitar los comerciales de mayonesa a imagen y semejanza de la manera en que se han prohibido los de cigarrillos no será mucho?

Recurrí a Twitter, esa red social que permite comunicarte directamente con la persona –famosa o anónima- sin filtros, e intenté volcarte todas estas ideas en 140 caracteres:
@adrocormillot "Si estás expuesto a ver publicidades de helado, terminás comiendo helado" ¿No sobreestimarás los efectos de la publicidad?
@adrocormillot otra: "regular la publicidad que dice que la mayonesa es divertida" No será mucho? La obesidad es culpa de la publicidad?
@adrocormillot la última: "destapar felicidad" es una metáfora. Nadie se lo tome al pie de la letra. En tu guerra contra el mktg exageras.

No pude conseguirlo. Me contestste:
@unmigone toda devolución y critica aunque no sea constructiva es bienvenida. Gracias!

Espero que este post haya sido una crítica un poco más constructiva que la anterior.
Te mando un gran y muy nutritivo saludo,
unmigone

martes, 3 de enero de 2012

El combo Big Mac cuesta la mitad que el resto de los combos


Cuando pienso en si escribir o no este post me imagino que para una parte de la gente que lo lee puede resultar una verdad relevada, pero para otra parte una verdad de perogrullo más obvia que y más conocida y comentada que cualquier cosa.
Estimado lector, si pertenece al segundo grupo no siga leyendo.
Lo cierto es que el combo Big Mac (otrora el combo 1) ya no aparece promocionado en los carteles de los locales de McDonald's aunque sí aparece a modo de trampa su primo bobo: el Triple Mac. ¿Por qué sucede esto? Porque el combo Bic Mac es en la Argentina sensiblemente más barato que el resto de los combos y, por consecuencia, no rentable para la empresa. En algunos casos, la diferencia es del doble (o de la mitad, de acuerdo a cómo se lo analice) del precio de los otros combos.
La foto con la lista de precios es real y fue tomada en el local de Patio Bullrich hace dos semanas. Y muestra cómo mientras el McCombo Bic Mac cuesta $21,90 el McCombo ANGUS Premium Bacon, en el otro extremo, está a $45,00, más del doble.
La diferencia se hace más asimetríca todavía si comparamos el McCombo Bic Mac (de nuevo, a $21,90) con el McCombo Triple Mac por el cual la empresa de la M exige $36,50; es decir, agregarle una capa más de carne a la hamburguesa emblema de McDonald's (que, dicho sea de paso, deja mucho que desear en cuanto al tamaño) implica tener que desembolsar un 66% más de dinero.
Las razones detrás de la movida son un poco obvias y se pueden leer en esta nota de La Nación de abril.
A continuación, reproduzco algunos pasos de la nota que aclaran el panorama:

Aunque la empresa aduce que obedece a diversas políticas de promoción, en el sector es casi un secreto a voces que la decisión de pisar el precio de la hamburguesa doble con queso y pepinos se habría tomado luego de un pedido del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. El funcionario no contestó la consulta de La Nacion.

¿Por qué el guardián de los precios se la agarró con el sándwich más popular del mundo? Hay dos teorías. La primera, de difícil comprobación, es que se trata de uno de los productos relevados por el índice de precios al consumidor (IPC) del Indec; al plancharlo, se baja artificialmente el indicador de inflación, aunque en una proporción muy reducida.

La segunda es más evidente. La revista británica The Economist elabora anualmente el "índice Big Mac". Esa comparación deja en evidencia que, aquí, los precios argentinos están muy cerca de los norteamericanos, aunque el ingreso promedio de sus ciudadanos muestre una brecha considerable. Si el índice releva un precio del Big Mac argentino artificialmente bajo podría llevar a pensar que el peso aún mantiene la competitividad cambiaria que ganó con la devaluación de 2002.

martes, 9 de agosto de 2011

Patitas Crunch

Como diría el Tigre Tony: grrricas!



martes, 28 de junio de 2011

Otra lata que desaparece


Primero se llevaron a la lata de Nesquik. Ahora, hace ya un tiempo que no encuentro en el supermercado a la simpática lata de Polvo para hornear Royal. La extraño. ¿Alguien sabe qué fue de ella?

martes, 21 de junio de 2011

Otra cachafazeada


La noticia no es nueva. Aparentemente, El blog de los alfajores (?!) tuvo la primicia el martes 26 de abril. Por mi parte, yo recién lo descubrí el viernes pasado cuando fui a comprar un agua en el chino de en frente de casa. Mientras hacía la cola para pagarle a Li, un remolino enigmático me hacía entrar en trance y me retrotraía a 1989. Cuando pude volver a tomar control de mi cuerpo me di cuenta de que lo que estaba viendo era un alfajor El Cachafaz Mousse en un envase excesivamente inspirado en el viejo y desaparecido Suchard. Los cachafaces, quienes gustan jugar con los límites del benchmarking, ya hicieron lo propio con los clásicos alfajores marplatenses en su momento e inventaron la categoría "Falso Havanna". Después fueron por el alfajor de arroz y ahora le toca el turno a los de mousse. Personalmente, a mí nunca me gustaron mucho los Suchard. Disfrutaba del relleno de mousse suave pero no me atraía el concepto de tapa dura. Ahora puede ser que los pruebe y hasta que me deleite con un Cachafaz Mousse, pero no le voy a perdonar ésta a la marca que hace del misterio su mejor estrategia de marketing.

miércoles, 4 de mayo de 2011

La dieta de Marley es parecida a la de Pedro

Then we would cook cornmeal porridge
Of which I'll share with you


La frase, por si no les suena, corresponde al final del segundo verso de "No Woman No Cry". Cuenta la leyenda (y Wiki reproduce) que Bob Marley escribió este tema para el álbum Natty Dread (1974) y le dio los créditos de la canción a su amigo V. Ford para que siga operando su soup kitchen (comedor comunitario) en Trenchtown.
Debo haber escuchado 1000 veces este tema. Y unas 28 veces -o más- me pregunté qué será cornmeal porridge, aunque nunca con la suficiente intriga como para sentarme a averiguar. Pero la semana pasada, mientras le preparaba la Avena Quaker a Pedro, descubrí que en el dorso del envase se explica cómo preparar el porridge en cuestión. En ese caso se trataba de oatmeal (avena), la preparación más popular de esa pasta horrible que mezclada con leche que los anglosajones engullen en el desayuno.
La receta está acá.
Hice algunas averiguaciones más, entre ellas consultas de idiomas con la Prof. Belén, y llegamos a la conclusión de que el cornmeal porridge es algo parecido a la humita, pero sin relleno, a la polenta también. Nada recomendable, salvo que lo vayas a comer con Bob y Georgie después de permanecer toda la noche sentados en el jardín de la Municipalidad de Trenchtown, a la luz del fogón, observando hipócritas.

lunes, 25 de abril de 2011

Ese yuyito


Esta semana santa conocí a la planta de soja y me enteré de que los porotos que salen de esas chauchas también sirven para hacer praliné (garrapiñada cordobesa).

lunes, 21 de marzo de 2011

Boicot al lomo


Hace menos de 3 años Alfredo De Angeli dijo en una reunión "el que quiera lomo que lo pague a 80 pesos" y solito se metió en un lío grande. Más que unos lomitos, se lo querían comer él a la parrillla. Por aquel entonces el kilo de lomo andaba por los 30-40 pe y todavía era posible verlo en algún asado de nivel.
De Angeli se quedó cortísimo. La foto de arriba es del fin de semana pasado...
Con ese valor, vale la pena hacer la pregunta y el verdadero juicio al corte más premium de la vaca: ¿Es también el corte más rico?
Hasta hace unos años festejaba si veía un lomo en la parrilla. Con el tiempo y algunas charlas con expertos me di cuenta de que es en realidad una carne muy triste. Muy magra, lo que quieran. Pero no tiene mucho sabor. Ni siquiera es un músculo, me comentaron. De hecho que en los restaurantes de alta gama que ofrecen platos a base de lomo (tipo ...a la pimienta, ...a la mostaza, ...al champignón) los medallones de ese corte siempre tienen una salsa protectora que disfraza su gusto soso. Me gustan mucho los lomitos, los sandwiches, pero sólo porque la carne tierna está decorada por el resto de los ingredientes, empezando por el pan.
Con todo, veo esta escalada de precios del lomo más bien como una oportunidad para descubrir otros cortes un poco menos caros como ojo de bife, bife de chorizo o incluso el nunca-bien-ponderado vacío.
Chau lomo, no te voy a extrañar mucho. Volvé cuando quieras, pero no rogaré por tu presencia.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Los enemigos de Nochebuena y Año Nuevo*

* Para mayor información sobre el tema, dirigirse a nachef.

"Los huevos rellenos"


"El pionono"


"El vitel toné"


Por unas Fiestas 2011 con más asado y croquetas...

¡Feliz año para todos!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Postales del (bodegón) Norte

Me debía la visita al mítico restaurant Norte, uno de los principales bodegones porteños siempre reseñados en las notas sobre el tema. A pesar de ser vecino laboral del lugar desde hace más de tres años, nunca había atravesado las puertas de ese templo que siempre acostumbra tener cola en la entrada.
La compañía de ocasión de Albertito fue la excusa para terminar con la veda y descubrir por fin los secretos de Norte.
Por pereza para describir el lugar tomo prestado el texto de la nota de Perfil:
"Rogelio Alvarez, también español pero nacido en Pontevedra y dueño del tradicional restaurante Norte en Talcahuano 953, al lado de la pizzería El Cuartito, confiesa: 'A la gente le gusta la combinación buen precio, lugar acogedor y buena comida. Acá vienen artistas del Maipo y gente de todos lados. Esto es mi vida, trabajo en esto desde los 16 años'. Alvarez resalta platos caseros de la casa como polenta, albóndigas, locro o pollo a las dos olivas."
En este caso no hubo albóndigas sino milanesa napolitana y tortilla de papas.


Y un capitúlo aparte merece la decoración del lugar. A imagen y semejanza de sus primos Las Victorias y El Cuartito, las ornamentaciones que adornan a Norte incluyen vinos prolijamente acomodados pero también reminiscencias futboleras de antaño, pósters de películas y platos firmados por Del Potro y otras glorias que pasaron por el lugar. Y los platos caseros además de encontrarlos en el menú se pueden leer también pegados en la pared:

El restaurant Norte queda en Talcahuano 953.

martes, 14 de diciembre de 2010

Una buena noche (de comida hablo)

Aprendí la diferencia entre torta-bomba de chocolate y "Millefeuille de pistacchios con cremaux de chocolate con leche praline" y que carne con papas no es lo mismo que "Lomo en salsa de hierbas frescas, papas fondant y vegetales de temporada".

Sucedió hace dos semanas.