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lunes, 9 de diciembre de 2013

Inflación Coto

Febrero 2013
Diciembre 2013
 
 


Los facsímil muestran los tickets de compra de Coto Digital de febrero y diciembre de este año. Y me da los datos para sacar el coeficiente inflacionario propio tomando como ejemplo no científico 3 de los productos de primerísima necesidad:

QUESO BLANCO CASANCREM LIGHT POT 500 GRM
Febrero 2013:  $ 22,99
Diciembre 2013: $32,04
Diferencia: +39,36%

HUEVO BLANCO CJA 6 UNI
Febrero 2013:  $ 7,33
Diciembre 2013: $9,59
Diferencia: +30,83%

LECHE DESCREMADA LA SERENISIMA C/CALCIO VIT A C D B9 SCH 1LT
Febrero 2013:  $ 6,09
Diciembre 2013: $ 8,35
Diferencia: +37,11%

jueves, 24 de enero de 2013

SÍ a pagar por las bolsas del supermercado

Hace unos meses ya que en la Ciudad de Buenos Aires los supermercados cobran 15 o 25 centavos por cada bolsa para meter los productos. Se trata de una iniciativa enmarcada en el plan "Basura cero" del Gobierno de la Ciudad. Hasta ahí todo bien y mucho se ha dicho sobre el tema. Yo apoyo la movida pero no sólo por el objetivo de responsabilidad ambiental. Así como en su momento le dijimos sí al recargo por frío, hay un beneficio adicional por pagar por las bolsas.
Son bolsas mucho más resistentes y un poco más grandes que las que los supermercados repartían a troche y moche cuando las "regalaban", cosa que no era cierto porque el costo de la bolsa estaba cargado en los productos que sí pagábamos.

  • Entonces, ahora que los súpers no tienen que absorber el costo de las bolsas, ¿los precios bajaron?
No, la diferencia se la quedaron los supermercados.
  • ¿Los supermercados hacen negocio ahora que cobran las bolsas? 
Tampoco, al ser bolsas de mayor calidad, los supermercados las venden al costo (no tengo certeza de este dato pero estoy casi seguro).
  • ¿Fue una movida positiva la de las bolsas? 
Yo creo que sí, que en el fondo ganamos todos:
  1. Los supermercados porque no tienen que absorber costos de bolsas (aunque antes tampoco lo hacían en el fondo). 
  2. Los clientes porque, por un lado, tienen la posibilidad elegir si pagar o no por las bolsas, pueden llevar bolsas de mercado de su casa y, si eligen pagarlas llevan una bolsa de calidad a un precio razonable (y todos necesitamos bolsas de residuos en casa). 
  3. Y los gobiernos porque pueden quedarse con el rédito político sobre la cantidad menos de basura que se generó en la ciudad con la movida.

viernes, 21 de octubre de 2011

Descuentos buenos y descuentos malos

Cada viernes llego al trabajo y me apuro a revisar los diarios para ver cuáles son las promociones de los supermercados para el fin de semana entrante, a la espera de que seala fecha exacta para comprar y aprovechar al máximo el descuento.
Las promociones son engañosas y no todas son buenas. Requieren de una atención especial para encontrarle la vuelta y no ensartarse con un descuento que no se refleja en el ticket de la manera en que lo esperábamos.
Por ejemplo, cuando entran en juego los números hay que tener cuidado. No es lo mismo 2+1 (pagás 2, llevás 3 = uno gratis) que representa un ahorro total del 33% que 3+1 (pagás 3, llevás 4 = uno gratis) que representa un ahorro total del 25% que 4+2 (pagás 4, llevás 6 = dos gratis) que sería un descuento igual al del 2+1 (33%) o el magro descuento del 5+1 (apenas por encima del 15%).
Además hay que tener en cuenta que a veces estos descuentos son buenos, pero siempre obligan a uno a llevarse más cantidad de productos de los que necesitamos. Si se trata de productos no perecederos sirven para stockear en casa y consumirlos paulatinamente, pero si tienen fecha de vencimiento corta pueden terminar en el tacho de basura sin haber sido abiertos, o peor aún, en nuestro estómago por obligación.
En todos los casos, el gancho de los supermercados es atraer a la gente con los descuentos y arrastrarla en su excursión por la góndola a llevar también productos que terminamos pagando a precio de lista. Por eso, es importante revisar el listado de los productos que ese día tienen descuentos. Los supermercados también especulan con el error de la gente. Por ejemplo, cuando hay 25% de descuento en cortes de novillito no necesariamente lo hay también en cortes de novillo. Y generalmente, eso lo descubrimoos cuando revisamos el ticket en casa. También hay que tener cuidado con la letra chica de los productos que no entran en la promoción, que no sé porque razón siempre son los de Bodegas Chandón, Terrazas y alguna otra bodega más.
En ese sentido, los mejores descuentos son los que aplican a toda la compra, sean con débito, crédito o efectivo. 20 por ciento es un descuento lo suficientemente bueno como para aprovechar y hacer una compra grande. A veces también engañan los grandes anuncios de decuento de 30 o 40% con tarjeta, pero sólo con la tarjeta propia del supermercado. Y la última variante son descuentos grandes (por ejemplo, Carrefour ofrece hoy un 25%) pero divididos en un descuento en el acto (15%) y otro del 10% en un ticket para la próxima copmpra. No está mal, pero requiere organización para volver la semana siguiente con el descuento, acordarse de las fechas en donde se puede usar (sólo de lunes a jueves) y comprar lo suficiente como para no excederse mucho del descuento en cuestión.

viernes, 20 de mayo de 2011

Súper matemáticas

En la cola de la Caja Rápida (Máximo 20 Unidades) no había mucha gente así que esperé, feliz, con mi carrito. Cuatro minutos después me llama Cajera 1. Como el día estaba tranquilo para ella, mientras pasaba los productos por el escáner charlaba con Cajera 2. Al rato también se prendió en la conversación Cajera 3. Hablaban de un tema que nunca me hubiera imaginado que podía escuchar en ese lugar del mundo, en ese momento, en esa tarde gris:
-Cajera 1: Yo lo que me acuerdo mucho es eso de 2 a la 5…
(pasan los ravioles por el escáner)
-Cajera 2: Ah, sí, es como la raíz cuadrada pero al revés
(pasa la leche por el escáner)
-Cajera 1: Sí, creo que había que contar cuántas veces entraba el número de arriba abajo… por ejemplo, dos a la 5 son…
(pasa el Casancrem por el escáner)
-Cajera 3 (interviene en la conversación desde lejos y desparrama sabiduría matemática): No, creo que no era así. Lo que tenías que hacer es multiplicar el número y el resultado nuevamente por el número de arriba tantas veces como indique ese número. Por ejemplo, 2 a la 5 sería 2 por 2, 4, por 2, 8, por 2, 16, por 2, 32…
(pasan los yogures por el escáner)
-Cajera 1 (no le da bola a la respuesta de Cajera 3): A mí me encantaba matemática.
(pasa el ojo de bife por el escáner)
-Cajera 2: A mí también, las fracciones me salían re fácil.
(pasa una bandeja de muslos de pollo por el escáner)
-Cajera 1: A mí lo que no me gustaba era despejar X.
(pasa otra bandeja de muslos de pollo por el escáner)
-Cajera 2: Ah, eso era hermoso.
-Cajera 1: Y las parábolas.
-Cajera 2: ¿Eso cómo era?
-Cajera 1: Tenías que dibujar una curva sobre la base de los resultados de una tabla.
(pasa la bandeja con los ojos de bife por el escáner)
-Cajera 2: Ah, sí, hermoso.
(pasan las manzanas por el escáner)
-Cajera 1: Lo que era difícil era cuando tenías que graficar logaritmo de no se qué.
(pasan los tomates por el escáner)
-Cajera 2: Sí, yo ahí no me acuerdo, aparte a mí me gustaba usar las calculadoras
científicas, ahora hacen todo con las fórmulas de Excel.
(pasa el Nestum por el escáner)
-Cajera 1: Totalmente. 136 con 85.
(pasa la tarjeta)
-Cajera 2: Firma y DNI.
Fin de la compra. Las cajeras también dejan de hablar de matemáticas y, mientras abandono el supermercado, escucho que una le pregunta a la otra la hora y le pide cambio a la supervisora.

jueves, 22 de julio de 2010

Changos

La tercera vez que di la vuelta por la góndola en donde creí haberlo dejado y no estaba me empecé a preocupar. Lo abandoné unos segundos porque el súper estaba lleno de gente y me pareció que así ganaba tiempo.
El plan parecía perfecto: iba, agarraba las leches y volvía rápido, haciendo zigzag entre los compradores indecisos. Fui, agarré y volví, pero no vencí; no estaba. “Qué raro, si yo lo dejé acá”, me pregunté desconcertado, rascándome la cabeza.
Busqué en la góndola de al lado. Estaban otros, pero no el mío. “Me llevo este”, pensé para adentro. No es el mío pero es parecido. Enseguida recapacité: “No, no le puedo hacer eso, es como una traición. En todo caso me armo otro nuevo”. También se me cruzó por la cabeza la idea del robo. Hurto. 2 a 8 años de prisión.
Los nervios no lo dejan a uno pensar. La desesperación menos. Cuando nos ponemos nerviosos ni siquiera nos damos cuenta de lo que está frente a nosotros. Yo caminé y caminé. Di vueltas y no estaba. Nada. Ni noticias de MIS naranjas, MI carne picada, MI pan ni de mis barras de cereal. MIS leches y yo estábamos como desahuciados.
Hasta que pude volver a ver las cosas en perspectiva habrán pasado 3 o 4 minutos. Pero estos fueron los 3 o 4 minutos más largos… del mes. Recién ahí me acordé que en realidad todo había quedado en la góndola siguiente. Fui, busqué y encontré todo intacto. Y volví a ser feliz.


***

Perder un carrito en el supermercado es una experiencia traumática. No me imagino lo que puede llegar a ser perder un hijo.