martes, 29 de septiembre de 2020

Cuarentena Día 199

 -¡No se puede tocar!

-Ah, perdón, me había olvidado. 

-Yo te la muestro, ¿cuál querías ver, la Rolling? 

-No, no sé, quería ver la revista. 

-Yo te la muestro, mirá.

-Me había olvidado que estábamos en la nueva normalidad.

-Pero yo te la muesto, mirá, ¿Cuál querés ver? ¿esta? 

-No, ya está, se me fueron las ganas de comprar.

domingo, 27 de septiembre de 2020

Cuarentena Día 197

Tendría que escribir sobre que pasamos 6 meses en cuarentena.

Pero no puedo escribir.

Tendría que escribir sobre que Pedro cumplió 10 años, festejó en la plaza con amigos y sobre lo grande que está.

Pero no puedo escribir.

Temdría que escribir sobre Guada, sobre Joaqui, sobre Agus y su pintura y sobre los kilos que engordé.

Pero no puedo escribir.

Van casi 200 días de cuarententa.

lunes, 14 de septiembre de 2020

@VisaArgentina la reconcha de tu madre, tu atención al cliente y experiencia de usuario es la que más me hizo sufrir en toda mi vida.

Hace un mes me empezaron a rechazar la tarjeta VISA en los lugares donde compraba siempre: Disco, Carrefour Express. No hace falta decir cuánto estoy pagando. Hacemos el máximo esfuerzo para tratar de pagar el saldo completo incluyendo el financiamiento de la deuda para que la empresa nos nos ejecute a sangre fría con sus intereses usureros.

El verdadero calvario empieza cuando uno llama al 4379 3400. Primero hay que poner los 16 numeros de la tarjeta. Después soportar que una computadora te dicte con voz robótica un montón sobre el estado de tu cuenta que ya la sabés de antemano si tenés mínimos conocimientos de home banking. Recién después de esos 4 o 5 minutos te dan un menú de opciones. Todas opciones bastante inútiles hasta que aparece la opción 8, "otras consultas". 

Esa opción te deriva con un operador, generalmente cordobés, que nunca es la persona con la que necesitás hablar cuando le explicás el problema. Por eso, te deriva con otra área. La primera vez que llamé hace un mes me derivaron 4 veces. Cada vez que le contaba a alguien mi problema "me están rechazando la tarjeta en los comercios donde compro siempre y yo la estoy pagando" me pasan con "el área correspondiente" que las primeras 3 veces de correspondiente no tuvo nada.

Cuando conseguí hablar con la persona adecuada me dijo que mi tarjeta estaba habilitada para operar, que a veces el sistema hace controles aleatoreos. 

Diálogo:

-¿Pero qué hago si me pasa de nuevo? 

-Tiene que llamar del comercio para habilitarla en el momento.

-¿Usted me estás diciendo que si yo, por ejemplo, estoy en la caja de Disco con 14 personas detrás mío tengo que llamar en ese momento para que me habiliten ahí? O sea, ¿esperar 40 minutos y si de milagro alguien atiende gestionar el permiso con toda la gente atrás queriendo matarme? 

-Sí, tiene que llamar desde el comercio. 

-¿A qué número?

-Al que usted llamó. 

-¿¡Pero me podría dar un número directo!? La estoy pasando pésimo y no me está dando las respuestas que necesito.

-Pero yo le estoy respondiendo.

-¿¡A qué número tengo que llamar!?

-4379 3400.

-¿Y el interno?

-7777

-¿Y cada cuánto me van a hacer los controles "aleatorios"?

-No se lo podría decir.

-¿Me puede pasar con alguien que sepa?

La llamada se cortó. Como si fuera el colmo, VISA te avisa que te van a hacer una encuesta sobre cómo fue el servicio.

(...)

Pasaron 3 semanas y la tarjeta funcionó más o menos bien. Seguí pagando, claro, el resumen del mes siguiente. 

El viernes pasado en Disco la tarjeta vuelve a ser rechazada. 

Le explico a la cajera que me dijeron que llame desde el comercio. Intenté hacerlo. Entre los nervios y la espera, no conseguí pasar el sistema de atención al cliente. Esa barrera pesada que VISA impone para que solo los clientes más hinchapelotas (¿seré yo uno de ellos?) lleguen a hablar con una persona de carne y hueso.

Se armó fija atrás mío. La gente miraba con cara larga. 

Saqué otra tarjeta (no VISA) y pagué con esa.

Hoy llamo de nuevo al 4349 3400.

Primer intento. Después de 20 minutos consigo hablar con alguien. Cuando me pasan con el área correspondiente "de compras" se corta unilateralmente el llamado.

Segundo intento. Pasa el incordio de los numeritos. Primera persona que me atiende. No es la correcta. Le advierto que ya me llamé una vez, me pasaron con otra área y se cortó. Le ruego, le suplico que no vuelva a pasar. Espera y conexión. Eureka! Atiende una cordobesa. La comunicación es malísima. Se escucha todo entrecortado. Me alcanza a decir que mi tarjeta está habilitada para operar, que entró un pago (debe ser una cuota) hoy. Que tengo que llamar del comercio. 

Vuelve mi furia.

-Pero eso me lo dijeron la otra vez y no es así. La cajera de Disco me dijo que ellos no llaman a ninguna tarjeta para pedir autorización. ¿Qué tengo que hacer? 

La comunicación entra en un caos de ruido. Se escucha ruido metalizado. 

-Hola?

-Hola!

-Hola, ¿me escucha? 

-No corten! No corten, la concha de su madre! vuelvan!


viernes, 11 de septiembre de 2020

Cuarentena Día 180

 ¿Cuánto tiempo más se puede seguir así? 

Pedro grita histérico porque no puede hacer la cama. 

El timbre suena a lo loco.

Agus trata de dar la clase. 

Guada se despierta a las 2, a las 5 y a las 8. Entre medio está una hora despierta. 

Joaquina también se ofende cuando le sacan la tablet y llora desconsolada.

Agus y yo hacemos lo que podemos, como podemos.

Ellos no tienen la culpa. Nosotros tampoco. Pero es así. 

¿Alguien dijo que esto es una verdadera mierda? Sí, hay cosas peores pero déjame decir que me cagó en todo. 

Y en todos 


sábado, 29 de agosto de 2020

Cuarentena Día 166

Todo es una mierda. 

Cada vez todos tenemos más paciencia. 

Todos gritan, todos lloran. Todos lloramos. 

¿Y el gobierno? bien, gracias. 

 Todo está hecho a retazos, roto. Las compras, la limpieza, la comida, dormir, trabajar. 

Chúpenme la pija y los dos huevos.

Ayer fui a cambiar el aceite. En el camino una gorda de campera azul me paró y me sacó el registro. 

A la noche escribí una carta de lectores a La Nación. 

Señor Director:

Los argentinos que intentamos cumplir con la cuarentena obligatoria no nos merecemos ser humillados por un gobierno que asegura cuidarnos.

Ayer por la tarde tenía turno para cambiar el aceite del auto en una estación de servicio que queda a 10 cuadras de mi casa. Un control de tránsito sobre la avenida Córdoba me detuvo y me pidió el permiso para circular y la documentación del vehículo.

Como no sabía que había que pedir permiso para ir a la estación de servicio de cercanía (al app Cuidar no especifica ese tipo de trámites) le mostré la documentación que acreditaba el turno en el centro de lubricación más proximo al lugar.

Nada de eso fue suficiente para la controladora; ni la evidencia ni la explicación ni la súplica. Con soberbia y sin empatía me retuvo la licencia de conducir.

Me esperan ahora más angustias, trámites, perdidas de tiempo y de dinero para poder volver a ser un conductor habilitado.

Lo que relato, creo, es una metáfora de cómo un Estado que dice cuidar a la gente nos da la espalda cuando necesitamos que nos pongan el hombro. Con distancia social, claro.

viernes, 21 de agosto de 2020

Guada cumple un año en cuarentena

Guada nació el 19 de agosto de 2019 y vivió 208 días sin cuarentena. El 10 de octubre, cuando muy probabablemente continúe este ridículo confinamiento será el break even. Guada pasará ese día a vivir más tiempo en cuarentena que sin ella

Guada, sin embargo, es feliz. Es la que más contenta está de estar todo el tiempo en casa y con nosotros. Come duerme, juega, ríe y llora. Y crece. 

La semana pasada volvimos a llevarla al pediatra. Es un poco petisa (percentil 48) y gordita (perecentil 90). Yo le digo Bodoque, como en La era del hielo.

Cuando se levanta de sus siestas -algunas largas y otras cortas- aparecen sus cachetes colorados. 

Hace unos días empezó a caminar. Y también a decir cosas. 

Los chicos juegan con ella, a veces. Y ella juega con ellos. 

Ayer festejamos su cumple como ella se merecía. Llenamos la casa de globos, invitamos a los abuelos, comimos asado y torta, le dimos regalos.

Viva la vida!


lunes, 17 de agosto de 2020

Cuarentena Día 154

Cuando la acuesto a Guada ya no le canto la Canción de tomar el té de ME Walsh. Me hartó. Al principio de la cuarentena lo hice metódicamente. Me aprendí de memoria el orden y el contenido de los 8 versos. 

A pesar de haberla escuchado y cantado una y mil veces, nunca había podido hasta entonces aprenderme la letra de esa monótona melodía. 

Sabia, claro, que las estrofas terminaban todas en “yo no sé por qué”. Que el primer verso era “estamos invitados...” y el segundo era “la leche tiene frío...”.

Después sabía lo de los coladores (la parte preferida de Joaqui) y que estaba lo del plato timorato. También que la manteca retó en inglés a la miel. Lo de la nariz en la taza lo tenia de algún lado. 

Casi siempre me olvidaba lo del coronel y lo del azúcar.

Me imprimí una hoja con la letra y la pegué en la cuna.

Canté y canté hasta que conseguí aprenderme el orden de los versos. Un día lo conseguí. 

A partir de ahí todo fue en declive. Enrojece a cantar sin ganas, a saltearme estrofas o a inventar o mezclar frases. A veces, para no aburrirme empezaba a cantarla por la midad. Por ejemplo, empezaba en el verso 4 (“Detrás de la tostada...”) y terminaba en el 3 (“Cuidado cuando beban).

Hace ya un mes que no la cantaba. Hoy lo volví a hacer 

...,

Pasó mi cumpleaños, el día del padre y y llegó la tercera fecha guardados: Día del niño. Decidimos este año malcriarlos un pcoo más que lo habitual con los regalos. A Pedro le tocaron unos parlantes y una pelota. A Joaqui una LOL y un caballito de peluche que llamó “Relincho”. A Guada unos juguetes Fisher Price.