La consigna es "Mi abuela es el Lobo Feroz"
viernes, 3 de julio de 2020
Mundial de escritura, Día 3
La consigna es "Mi abuela es el Lobo Feroz"
jueves, 2 de julio de 2020
Mundial de escritura Día 2
miércoles, 1 de julio de 2020
Mundial de escritura Día 1
A la clase de Arte le decíamos “Dibujo”. A la distancia lo siento como una afrenta para la profesora cuyo nombre no recuerdo. Una chica de 27 o 28 años de rulos que se debe haber tomado el 59 unas 2000 veces para estudiar en la Prilidiano Pueyrredón durante 7 años.
La imagino en su pequeña humanidad intentando abrirse paso para llegar a la parte del colectivo. Cargando carpetas carpetas negras enormes con entregas que tenían que llegar inmaculadas porque si no la profesora, una vieja de 70 años que bochaba por deporte a la mitad de la clase, la reprobaba.
En la clase de Dibujo nos juntaban con los chicos más grandes, los de 2º año. Luli se sentaba en la misma mesa larga que yo, pero en otra esquina. Se pasaba la clase hablando con su amiga.
Un día me pidió prestada la goma de borrar. Otro día volqué el vaso de pinceles con agua y se rio. Se reía de todo, siempre con su amiga.
Teníamos Dibujo todos los miércoles, en el horario después del almuerzo. Al final de la clase había que guardar los materiales. El invierno habíamos llegado y éramos pocos en el aula. Muchos faltaron. De hecho, creo que de mi grupo estaba solo, sin ningún amigo para contarle eso.
Luli se levantó de la silla con una gracia imprudente que yo sentí como una provocación. Claro que no me di cuenta de eso en aquel entonces.
En el movimiento, coreografiado con simetría natural, la pollera escocesa se dejó llevar por el viento. Entregó la imagen más perturbadora que podía recibir un chico de 13 años enamorado. Una bombacha blanca de algodón pintada al cuerpo. Un culo perfecto. Dos piernas atrapadas por el frío que las entumecía.
Quedaría bien decir que me maté a pajas pensando en la imagen durante las 30 noches siguientes. No recuerdo haberlo hecho.
Pensaba en Luli, en su bombacha y en sus piernas. Durante las 10 semanas siguientes hasta que terminó el año pensaba en ella. La profesora también pensaba en ella, porque Luli dibujaba muy bien también. Y se reía.
Esperé 10 semanas que ese evento se repitiera. Que algún remache de la silla se confunda con el género de la pollera y provoque esa danza otra vez más. O simplemente que el viento de primavera se cuele por debajo de la mesa y haga su magia. Comprendí finalmente que tal vez haya sido lo mejor, porque la imagen del invierno era la que tenía que ser eterna.
La repasé en mi mente 1000 veces. La sigo repasando.
Nunca le hablé a Luli.
Una tarde de noviembre volvía de almorzar de mi casa. Mientras estaba atando la bicicleta en el jardín del colegio la veo venir caminando a ella. Con su amiga, claro. Riendo las dos. Como siempre.
Me di cuenta de que me iba a hablar, así que erguí mi postura como mejor pude y acomodé la camisa de la manera más natural posible.
Todo lo que no me animé a decirle, ni siquiera para generar una conversación casual, se cruzó por mi mente en ese instante.
“Te puedo hacer una pregunta”, me dijo Luli.
“Sí”, respondí confiado.
“¿Por qué sos tan estúpido?”, soltó.
Luli salió corriendo. Y riendo con su amiga, claro.
Me acordé de ese momento durante muchas noches. Nunca lloré, pero sí me costó tiempo recomponerme de la angustia.
En el verano me crucé con ella en la playa, en Punta del Este. Tenía un bikini negro. Estaba sola, sin su amiga. Y ya no se reía todo el tiempo.
martes, 30 de junio de 2020
Cuarentena Día 107
Sin saberlo, joaqui lo eligió y lo mezcló en un postre de banana. A los tres minutos me lo estaba convidando amablemente. "Papi, comelo que a mi no me gustó mucho".
La peor hora es la de después de almorzar. Todo se descontrola. Pedro quiere ir a ver Flash, olvida sus Zooms, Guada está cansada y la cocina pide a gritos una repasada.
Joaqui quiere hablar con sus amigas y nunca puede conectar con todas a la vez. Ayer fue un escándalo emocional. Hoy espero que pueda conseguir hablar con Isa y Sofi, por el bien
Todavía no pude empezar a armar el rompecabezas.
Creo que vamos a pasar el cumpleaños de Guada en cuarentena.
Me anoté en un Mundial de Escritura y en un curso de MIT online y no sé cómo explicárle a Agus que metí más cosas que me ocupan tiempo y no devuelven retribución monetaria.
La vecina de abajo se quejó de nosotros por ruidos molestos. Hoy por fín pudimos hablar sin intermediarios. Le molesta un (1) ruido que hacemos a la mañana cuando nos despertamos. No supo describir cuál es ese ruido. Dice que la despierta. Y ella quiere dormir más allá de las 8, que es cuando nos despertamos. A veces.
martes, 23 de junio de 2020
Cuarentena Día 100
¿Por qué?
No sé, lo principal es que apareció la plata que había perdido. Eran como 6000 pesos. Estaban abajo de un libro.
El resto está todo más o menos igual. Seguimos rodeados de pelotudos que toman las decisiones por nosotros.
Gracias por cagarse en nosotros (y, como diría Homero, por cierto, estoy siendo sarcástico).
Me dijeron que me puse la 10 para un trabajo de la facultad. Es un orgullo porque en mi corta carrera como futbolista nunca estuve ni cerca de calzarme el número de camiseta que vistió a Maradona, Riquelme y todavía a Messi. Ni por asomo. Me mandaban abajo, a donde no molestara mucho, al costado.
Hoy practicamos skate con Pedro en el garage. Es un garage gigante, con 120 cocheras, 3 pisos.
Se puede andar y practicar muy bien en una superficie de cemento alisado muy apta para la práctica de la patineta. Todavía no estoy seguro de si soy regular o goofy. Creo que soy regular, pero no me termino de adaptar. Me falta equilibrio y me sobra peso.
Hace un rato Agus me dijo "muy bien, me gusta que seas optimista". No me acuerdo qué había dicho ni por qué me lo dijo. Sí me acuerdo de que mientras comíamos le explicaba a Pedro cómo llegamos a 100 días de cuarentena. Pedro dijo, "al principio pensé que la cuarentena iba a ser mejor". Después le expliqué que todos pensábamos que iba a ser más corta porque nos van engañando a propósito. En vez de decirte "Gente, guadensé los próximos 5 meses en su casa" te van diciendo cada 15 días que va a durar un poquito más. Lo que se dice correr el arco.
Mientras hacía toda esa explicación edulcorada para un chico de 9 años, Agus me hacía señas para que dejara de desparramar mierda.
Yo no le hice caso.
domingo, 14 de junio de 2020
Cuarentena Día 91
No creo que podamos aguantar así mucho tiempo más. ¿Un mes? ¿Dos? ¿Noventa días más?
Hoy grabamos el podcast y no quedé nada contento con el resultado. Vamos a ver si podemos hacer algo de magia con la edición. Es el último de la primera mitad.
Tengo un rompecabezas que espera, a veces pienso que cuando lo terminemos de armar va a terminar la cuarentena. ¿Será por eso que nunca lo empezamos?
Casi todo me incomoda, casi todo. En el departamento hace calor. Calor incómodo.