jueves, 28 de abril de 2011

Me importa:


  • Nada: la boda real

  • Muy poco: el casamiento de Jelinek

  • Poco: La final de Gran Hermano (antes me divertía más, me fue aburriendo)

  • Bastante: el escándalo Juanita-Lousteau-Manguera (no puedo evitarlo, es el tema del año)

lunes, 25 de abril de 2011

Ese yuyito


Esta semana santa conocí a la planta de soja y me enteré de que los porotos que salen de esas chauchas también sirven para hacer praliné (garrapiñada cordobesa).

miércoles, 20 de abril de 2011

Escenas de películas que me gustan: Terminator 2

El timing es perfecto: ayer fue el día en que Skynet se hace consciente de sí misma y comienza el robotcalipsis, el principio del fin, bah. La efeméride fue muy comentada en blogs nerds como éste.

Terminator 2 es una de mis tres películas preferidas. No me dejaron entrar en el cine del Soleil cuando quisimos ir al estreno en 1991. Tenía en 11 años y era apta para mayores de 16. Recién pude verla en video (VHS) al año siguiente. Flasheé. Los efectos, la música, los personajes, la historia. Nos juntábamos con amigos y la actúabamos. Jugábamos a ser John Connor. La sigo viendo cada vez que la pasan.
La escena de la persecusión en la moto (John con una XR, Arnold con la Harley, el T-1000 en el camión sin techo) por los acueductos californianos es de las mejores de la historia del cine.






viernes, 15 de abril de 2011

Un mal mes

No creo mucho en la mala o buena suerte, pero este mes toda la mierda llegó junta:



  • Plata que perdí por primera vez en mi vida: $300

  • Fotomulta por exceso de velocidad en Autopista Illia: $180

  • Arreglo de la aspiradora, rota hace dos años: $90

  • Arreglo del microondas, que dejó de calentar el mismo día que fui a buscar la aspiradora: $180

  • Fotomulta por exceso de velocidad por Figueroa Alcorta (a 76km/h, cuando la máxima es 70km/h): $90

  • Reposición de Kanga, el juguete de Pedro que se perdió en la calle y todavía penamos: $109

  • Agua mineral sin gas que tuve que volver a comprar un día a las 11 de la noche después de habermer equivocado y comprado agua con gas: $5

TOTAL pesos tontamente perdidos en Abril: 954

martes, 12 de abril de 2011

El futuro que Los Simpsons no vieron

Ayer volví a casa relativamente temprano. Prendí la tele y en Telefé estaban dando Los Simpsons (¿cuándo no?), el episodio de La boda de Lisa. Ese capítulo está seguro en mi Top 10 de la serie animada que me fanatizó tanto durante mi adolescencia. Es de 1995 y casi como que me acuerdo la primera vez que lo vi, en la casa de Champi, un viernes a la noche hace más de 15 años. Era la primera vez (creo) que la historia saltaba al futuro y podíamos ver cómo afectó el paso del tiempo a Los Simpsons. El episodio Empieza con la familia dando vueltas por una feria medieval. Lisa se pierde y termina en una carpa con una bruja que le tira las cartas y le cuenta su futuro. Según la predicción, es el año 2010 y Lisa, de 23 años, conoce a un estudiante inglés de quien se enamora primero y compromete después. No quiero aburrir contando el resto de los detalles por si algún despistado no lo vio; el capítulo puede verse online acá. Pasaron más de 15 años -16 en realidad- desde el estreno y pasó también el 1 de agosto de 2010, fecha en la cual debería haberse realizado la boda. Parece que el tema fue muy comentado en las redes sociales el año padado, trending topic y no se qué más. A mí se me escapó la efeméride y recién ayer le presté atención al dato. Se me ocurrió anotar algunas cosas sobre cómo se presumía en 1995 que sería el mundo en 2010. Como casi siempre ocurre, el principal defecto de la construcción del futuro es que se lo plantea como una exageración del presente. El episodio de Los Simpsons en cuestión no fue la excepción. Hay algunos aciertos, como se señala en esta nota, pero también hay algunas cosas que los guionistas podrían haber desarrollado mejor. No me refiero a las cuestiones típicas del esterotipo del futuro (hombres robots, hologramas de árboles, autos voladores y sonidos de Los Supersónicos), elementos que sí fueron incluídos en el episodio y que entiendo que son guiños y chistes que no tiene sentido cuestionar. Más bien, con la historia ya ocurrida, se trata de ver qué cosas de 2010 no fueron previstas por los hombres de 1995:

  • Por ejemplo, cuando Lisa y su novio inglés se conocen en la universidad pelean por el último ejemplar de Ecosistema del pantano. Se ve una biblioteca llena de libros, pero no se ve ni un Kindle ni nadie parece saber lo que es un PDF, soporte digital que permite multiplicar ilimitadamente las lecturas disponibles de una obra y que hubiera impedido la pugna por la única copia disponible.

  • En otro momento, mencionan a los Rolling Stones y muestran una pared decorada con un póster del "Tour de las sillas de ruedas". Nada de viejos decrépitos; 15 años después, Los Stones siguen de gira, vivitos y coleando, igual o mejor que en 1995.

  • Ccuando Homero levanta el teléfono de la cocina para llamar a todos putea porque Maggie está ocupando la línea. La imagen queda muy antigua. No se ve ni un celular; a nadie se le ocurrió en el 95 que en 2010 todos, hasta Maggie, iban a estar conectados 24 horas a Internet y que, más que colgarse con el teléfono, podían hacerlo también con el chat y a través de las redes sociales.

  • El video-teléfono es un invento que la humanidad esperó por años. En el episodio suponían que en 2010 ya iba ser una realidad. Tenían razón, pero no sospechaban ni por asomo que se llamaría Skype.

  • Bart y Milhouse aparecen como los extremos: un fracasado y un hombre exitoso. Ninguna de las dos situaciones suenan verosímiles. Los dos tienen 25 años y no es una etapa de la vida suficiente como para determinar que un joven que trabaja en demoliciones sea un fracasado o que uno que trabaja en la planta nuclear pueda ser un brillante ejecutivo.

  • Y la última: Se ve una televisión de tubo. La misma que tiene Los Simpson en 1995. Ni un LCD chatito.

lunes, 11 de abril de 2011

¿Boba? puede ser ¿caja? ya no más

Dicen que hace un tiempo, más de 20 años al menos, los relojes de los taxis portaban una simpática banderita que permanecía vertical cuando el vehículo estaba libre y se bajaba cuando el pasajero subía y el viaje comenzaba a ser pago. La tecnología hizo lo suyo y hoy los relojes de los taxis son puro circuito electrónico. Pero se sigue hablando de bajada de bandera para referirse al costo inicial de un recorrido.
También (de esto puedo dar testimonio), los teléfonos antiguos no tenían un teclado sino un disco con un resorte que había que girar para marcar (discar) el número. Recuerdo incluso haber visto alguno de estos aparatos (negros, naranjas, verdes o beiges, de acuerdo con la época) con un candadito bloqueador del 0 para impedir hacer llamadas de larga distancia. Los discos desaparecieron de los teléfonos, pero algunos abuelos siguen diciendo discar en vez de marcar y hasta sigue existiendo el Discado Directo Internacional (DDI).
Los inodoros, por su parte, tienen un botón que levanta un tapón para liberar el agua. Pero antes el mecanismo estaba sostenido por una cadena que colgaba de la mochila encima del aparato. Hoy, este sistema quedó relegado a apenas algunos baños de estaciones de servicio ruteras. La mayoría de los inodoros tienen botón, pero todos seguimos preguntándole al que salió antes que nosotros si tiró bien la cadena y no si apretó el botón.
(hay más ejemplos del estilo; por el momento mi memoria me los niega. Si llegara recordar alguno más prometo actualizar)
Toda esta introducción sirve de marco para comentar que la semana pasada me dí cuenta de que somos contemporáneos del proceso de obsoletización de una frase. Es decir, una expresión bastante usada hasta ahora va quedando sin sentido literal a medida que una tecnología aplasta a otra. Tal como pasó con la "bajada de bandera", con el "discar" del teléfono, con el "apretar el botón", ahora le toca el turno a la televisión.
Personalmente, nunca me gustó mucho la expresión "caja boba" para describir al aparato y evito usarla cada vez que puedo (ahora más que nunca). Las cosas no son buenas o malas, bobas o inteligentes... son lo que son y la connotación tiene que ver con el uso y las expectativas que uno ponga en ellas. A la televisión, por caso, no se le puede demandar inteligencia ni sabiduría y eso no significa que sea boba.
Ahora, encima, a ese debate semántico sobre la manera de referirse despectivamente a la TV se le suma otro con argumentos en contra de la frase que son mucho más contundente. La transición de los televisores de tubo a la estandarización de los LCDs, plasmas, LEDs o el sistema que sea hace que el formato del aparato ya no sea caja.
En unos años, seguramente quedarán muy pocos televisores con forma de cubo (caja). Pero seguiremos escuchando seguramente cómo la gente se levanta en armas en contra de la televisión y apunta su dedo acusador al grito de "caja boba" sin siquiera plantearse el dilema.
Que sea este otro aporte inútil más a la reflexión intrascendente.

domingo, 10 de abril de 2011