viernes, 30 de abril de 2010
Waving Flag
Me parece que el tema tiene onda y puede terminar con una sequía de malos himnos de mundiales. Todavía seguimos cantando Notti Magiche, el temazo del Mundial 90 cuando ya pasaron... ¡20 años! ¿Alguien se acuerda de cuáles fueron los temas de los mundiales 94, 98, 2002 y 2006? Todos olvidables. Me acuerdo del de Ricky Martin Allez Allez en Francia 98 y paro de contar. Apenas pasaron cuatro años de Alemania y estoy haciendo memoria para tratar de recordarme del tema sin googlear y no puedo.
Por lo pronto, me cae bien K´naan, el negro que canta. Y el tema es pegadizo y hasta épico por momentos. Pulgar arriba también para la versión original de "Waving Flag", el tema oficial, pero me quedo con el que Coca Cola adaptó.
Habrá que esperar para ver si dentro de cuatro años nos acordamos de este tema o si pasa al olvido el día después de la final de la Copa del Mundo FIFA. Yo le pongo mis fichas.
miércoles, 28 de abril de 2010
NO a la nueva TITA

¿Todavía no la vieron en los kioscos? En este blog le decimos NO al nuevo envoltorio de la mítica TITA y le pedimos a la gente de Kraft que le devuelva el viejo packaging a la clásica golosina:
El cambio de vestimenta alcanza también a la Rhodesia, el primo bobo de la TITA. Según justifica el comunicado de prensa que reproduce este sitio, las golosinas "dejaron de llevar el historico envoltorio con aluminio, para pasar a estar envueltas en un moderno flow pack, que hace a los productos de mayor seguridad para los consumindores en cuanto a sus características de sellado es inviolable, y con respecto al criterio ecológico que pretende Kraft para todos sus productos".
No estamos de acuerdo para nada con esto y desde acá empezamos la campaña para que vuelvan las viejas TITAs:
- Porque nos gusta despegar delicadamente el pegamento de la banda de papel que recubre el aluminio de la vieja TITA y no queremos tener que cortar el plástico del nuevo envoltorio con los dientes o -cosa rídicula- con una tijera.
- Porque nos gusta usar el reverso de esos envoltorios de papel para pegarlos en la heladera y tenerlos como bloc de notas
- Porque a las mujeres les gusta envolver en el papel de aluminio el pedazo de TITA que les sobró, guardarlo en la heladera y comerlo después
- Porque queremos seguir usando el papel de aluminio para hacer una armónica con un peine
Si estás con nosotros alzá la voz y sumá tu razón para que vuelva la vieja TITA. No somos nostálgicos ni estamos en contra del progreso, pero con la TITA no se jode...
lunes, 26 de abril de 2010
Escenas de películas que me gustan: Punto Límite
Punto Límite (Point Break, 1991) es una de esas películas que me quedo viendo cada vez que la engancho por la tele. La vi más de 100 veces y me sé algunos de los diálogos de memoria, en inglés y en español. Es parte de las películas que marcaron mi infancia/adolescencia y la de mis amigos y cada tanto cuando aparece el tema en algún asado o cumpleaños y terminamos comentándola.
Para los que no la vieron (si la vieron pueden saltearse este párrafo), Punto Límite es la historia de una banda de ladrones que asaltan bancos en Los Ángeles vestidos con máscaras de ex presidentes de EE.UU. La banda es investigada por el agente especial del FBI Johnny Utah (Keanu Reeves) y su compañero veterano Angelo Pappas. Sobre el comienzo de la historia, Pappas sostiene que los ex presidentes son surfers. Utah le cree así que comienza a investigar por las playas californianas. Aprende a surfear, se enamora de su instructora y se hace muy amigo de unos surfers místicos y extremos cuyo líder es Bodhi (Patrick Swayze). No debería seguir contando si alguien no la vio, pero necesito hacerlo para poder mostrar la escena. La cuestión es en un mommento Utah empieza a sospechar que sus amigos son la banda de ladrones. Los sigue, hace guardia frente a un banco y... empieza la escena.
Me gusta mucho esta secuencia de persecución, sobre todo cuando empiezan a correrse por los jardines californianos. Me gusta mucho cómo está filmada, las partes con cámara en mano y el vértigo en general de la escena. Me gusta cómo los dos personajes se corren; uno que se mete por los pasillos angostos, salta cercas, pasa por jardines, casas, livings, cocinas y el otro que no deja de perseguirlo. Me gusta cuando empujan a los que se le cruzan por el camino. Me gusta mucho esa partecita en la que Bodhi le cierra la ventana y Utah no duda en atravezar el vidrio. Me gusta cuando le tira el perro encima y el otro no se rinde. Me gusta cuando terminan en esos grandes acuaductos que siempre aparecen en las películas que son en Los Ángeles. Me gusta cómo termina Utah en la encrucijada entre cumplir con su deber de policía y salvar a su amigo; me gusta cómo termina disparando al aire enojado.
Esta es la escena:
sábado, 24 de abril de 2010
Anibaladas sobre la verdad relativa
(en realidad antes de comentar tendría que invitarlos a ver el video de la pelea. Acá va:)
Como se ve, se trató básicamente un diálogo de sordos y no era para menos. Primero porque nada serio puede debatirse en la televisión actual en donde mandan las presiones por sostener el rating minuto a minuto y el recurso más buscado para eso casi siempre es el escándalo; un diálogo cordial, en ese sentido, sería un atentado terrorista contra lo que, se cree, espera la audiencia. Y segundo, porque ninguno de los actores estaba dispuesto a esgrimir argumentos convincentes como para escuchar y refutar los del otro. Parecía como que los dos estaban enroscados en sus discursos.
Pero entre todo el palabrerío me gustaría quedarme con esa frase que Aníbal repitió tres veces: "Es tu verdad relativa". El bigotón émulo de Mario Bross le recordó varias veces a la falsa rubia que ella no es la dueña de la verdad y que lo que manifiesta es apenas una visión parcial construida sobre la base de la experiencia vivida por ella y en el mejor de los casos su grupo de gente. Pero se apuró en aclarar que, aunque ella no tenía la verdad absoluta, él tampoco la tenía. Ergo, su verdad también es relativa. (Y tiene razón en esto.)
Ahora, es bueno que la cara más verborrágica del Gobierno acepte que su verdad no es LA verdad absoluta. Pero también es cierto que el Gobierno debe intentar buscar acercarse a esa verdad absoluta para poder tomar las decisiones equilibradas y, en definitiva, gobernar para todos los argentinos. Está claro que es imposible conocer una verdad que no sea parcial, pero existen instrumentos que permiten tener una visión más aproximada de ella. ¿Cuáles son? No soy político ni sociólogo, pero algunos hablaron de que las mediciones de un organismo que solían ser bastante serias hasta que un día llegó un tal Moreno y las cosas se volvieron... morenas, cuac. Ahora, con los datos turbios para uno u otro lado volvemos a la verdad más relativa. No hay que ser ingeniero para admitir que hay inflación y que la inflación nos preocupa a todos ni hay que ser experto en seguridad para llegar a la conclusión de que cada vez escuchamos más historias propias o ajenas de robos, asaltos o situaciones de violencia. Pero eso no quiere decir que la verdad nuestra no deje de ser parcial.
Lo que me parece preocupante, en definitiva, no es que el Gobierno admita que su verdad también es relativa sino que crea que su visión relativa de la verdad sea mejor y más acertada que la de Granata. O que de la mía o la de cualquiera.
miércoles, 21 de abril de 2010
Los códigos de los taxistas

Por supuesto que están aquellos que escapan a ese estereotipo. Incluso hay algunos taxis que están en buenas condiciones, modelos que tienen menos de cinco años, pero es verdad que son los menos.
Ahora, lo que todavía me cuesta entender son esos códigos que tienen los taxistas sobre a quién le corresponde el pasajero. Como si ellos fueran los que deciden nuestra suerte en la calle.
El otro día (domingo a la noche) esperábamos un taxi en la esquina de Santa Fe y Bulnes. El semáforo estaba en rojo. Vemos un taxi libre que espera a cruzar Santa Fe y estiramos la mano para llamarlo. Nos hace luces. Cuando está por cambiar a verde otro taxi que venía por Bulnes dobla apurado y se frena frente a nosotros. El auto era más lindo así que nos subimos a ese que se había adelantado, pero el que manejaba era uno de esos personajes que describí al principio. El otro tachero, ofendido, hace luces y gestos con la bocina y amaga a encerrar a su colega mientras arrancaba.
-¿Qué le pasa a este buen hombre?, pregunta ingenuo nuestro conductor (el ladrón de pasajeros)
-Creo que es por eso de los códigos que tienen los taxistas, como que se ofendió porque él pensaba que estaba primero... le comento yo, más ingenuo todavía.
-Nooooo, pero yo le voy a explicar, este tipo no sabe nada. Porque cuando vos venís con la luz cruzando, el semáforo mata (sic), así que el semáforo te da prioridad al que viene por el semáforo para que pueda...
(uff, el tipo sigue hablando solo durante unos cinco minutos seguidos. Me pierdo en su explicación que no me interesa para nada. Apenas alcanzo a escuchar la palabra semáforo varias veces y trato de pensar en otra cosa)
Cuando por fin se calla se me ocurre decirle:
-Bueno, pero uno como pasajero también tiene derecho a elegir a qué auto se sube, ¿no?
-Lo que pasa es cuando uno sale tiene que tener en cuenta que la calle...
(¡Por Dios!... me sigue torturando con su discurso poco interesante. Como otras veces que me cuelgo me puse cantar para adentro la primera canción que se me cruza por la mente. Que no sé por qué en este caso es esa de Rossana que dice "si tu no estás aquiiiiii, me duele el alma")
-...y eso que yo manejo taxis desde hace 25 años, pero uno se sigue sorprendiento, seguía comentando.
-Acá donde pueda frenar nos bajamos, le suplico.
Por suerte el viaje hasta casa era corto.
lunes, 19 de abril de 2010
3ra Pers.
unmigone está cansado física y mentalmente. Nada como para que quien lea se preocupe por él ni mucho menos para que sienta lástima. Mera descripción de cómo resulta el cóctel que combina la carga de trabajo superior al promedio anual con la fisura post casamiento con el poco sueño y los casi 30 que le quieren pasar la factura por debajo de la puerta.
Piensa en muchas cosas a la vez y en la mente se le ponen en primer plano algunos pensamientos del casamiento del sábado pasado ¿Por qué el ron Pampero con cola y limón se convirtió en el trago del momento? ¿Quién fue el que inventó eso de “salten putossss”? Google: “salten putos” páginas de Argentina. ¿Voy a tener suerte? No, mejor Buscar con Google. Resultados 1 - 10 de aproximadamente 18.000 de salten putos. (0,31 segundos) Taringa siempre está primero. Dice algo de DJ Deró pero está difícil investigar. unmigone no quiere seguir el tema hoy. Otro día tal vez.
Después piensa en cómo se dio cuenta Carlos de que las llaves estaban adentro de la bolsa de basura. Se pone paranoico. Se ponen paranoicos. Ya es tarde, mejor ser optimista.
Y aparecen cosas sueltas que van girando como la nube de tags de los sitios modernos. El libro deshojado que tiene que terminar de leer. Alicia en 3D. La revista. Los nombres (¿cuál será?). El futuro. El presente. Ya basta. Mejor me voy a bañar porque la primera persona pide clemencia para que se termine este delirio.
jueves, 15 de abril de 2010
La señora del 113 necesitaba descansar
Domingo a la mañana. Llueve. Nos acostamos tarde anoche y no sé qué hora es. No encuentro el celular y no veo ningún reloj a mano. Manoteo el teléfono y llamo al 113. Atiende la mimsa señora que me canta la posta desde que tengo memoria:
-10 horas, pfppffp y 9 minutos, 20 segundos... ¡piiiiip!
-¿Cómo? ¿10 y qué? No entendí señora...
-10 horas, horas, pfppffp y 9 minutos, 30 segundos... ¡piiiiip!
-¿eee?, ¿las 10 y qué? La grabación está un poco vieja, o yo muy dormido.
Le pongo el altavoz al teléfono para que Agus también escuche y trata de entender conmigo qué hora es:
-10 horas, horas, pfppffp y 9 minutos, 50 segundos... ¡piiiiip!
Seguimos sin entender ninguno de los dos. Cuando estoy por cortar resignado y buscar un reloj como la gente, la señora vueve a hablar:
-11 horas, 0 minutos, 0 segundos.
Ok, ya entendí, eran las 10 horas, 59 (cincuenta y nueve) minutos...
La señora debe estar cansada de repetir tantas veces la hora -pensé- Por eso ya no se le entiende muy bien. Me acordé que cada tanto a este personaje le hacen notas. Encuentro ésta de hace unos años y descubro algunas cosas interesantes:
- La locutora se llama Alicia Infante
- La grabación se hizo en 1981 y en ese entonces Alicia tenía... ¡22 años! (este dato es para mí por demás revelador; la voz de la hora, a la que toda mi vida llamé LA voz de LA señora de la hora, era en realidad la voz de una chica de 22 años)
- Alicia no cobró un peso por el trabajo de grabar la hora
- Sobre la logística de grabación: "Todas las horas, de la cero a la 23, los minutos del cero al 50 y todos los segundos del cero al 50, leídos de diez en diez, ocuparon nada más que tres minutos y medio de cinta magnetofónica. El material viajó a Alemania, donde se editó cada frase para dar forma al reloj parlante, que tiene las dimensiones de un placard angosto"
- Alicia tiene un perfil de Facebook bajo el nombre La voz del 113
Hace un rato volví a marcar 113 para pedirle a Alicia -ahora la llamo Alicia- la hora. Y me sorprendí al escuchar que ahora el que te dice en qué tiempo vivimos ¡es un hombre! un locutor con la voz muy claramente impostada. ¡Pero si yo llamé el fin de semana y me atendió Alicia! ¡Exijo hablar con ella! ¿La habrán jubilado o será que las voces ahora se intercalan y se reparten los llamados aleatoreamente? Por un lado me pone contento porque, como dije, me parece que esa voz femenina necesitaba descanso. Pero por el otro no me gustaría no poder volver a hablar con ella. La voy a extrañar.
Seguiremos investigando.