lunes, 12 de abril de 2010

Palermo es mi ídolo (parte 2 y final)


El post anterior sobre este tema, publicado el 3 de marzo, generó muchas dudas, comentarios (reales, no virtuales) y hasta alguna burla socarrona. "¿Palermo es tu ídolo? ¿Vos que nunca pasás la mitad de la cancha? ¿Palermo, Paleeermo?", me han llegado a cuestionar. En su momento, con un poco de resaca y no mucha lucidez, no pude llegar a contestar, apenas a balbucear algunas palabras inconexas.
Así que ahora espero poder explayarme mejor sobre cuáles son las razones que elevan al tipo a la categoría ídolo (y cuáles no):
¿Por qué Palermo NO es mi ídolo?
No es mi ídolo por las alegrías que le dio a Boca, ni porque admire su técnica (rústica a veces, impredecible otras, efectiva casi siempre). No es mi ídolo porque sea un referente del juego para mí, ni un modelo para imitar en el área ni porque venere su cabezazo letal. No es mi ídolo porque sea fanático de los goles en sí. No es mi ídolo por su platinada cabellera ni por sus tatuajes ni por sus festejos alocados.
¿Por qué Palermo ES mi ídolo?
Por su historia, la que algunos se obsesionan con hacer película. Por lo que su historia representa, la metáfora más bien. La del hombre de las mil batallas; el que se cae y se levanta; el que se reinventa a sí mismo. Por las metas, los objetivos cumplidos y aquellos que renueva permanentemente. Por la gloria y el fracaso; y la tensa espera entre el fracaso y la gloria. Todo eso en forma de goles, algunos épicos y otros terrenales. Por el objetivo puesto en la red y la obsesión por seguir adelante, seguir una y otra vez hasta alcanzar ese y esos objetivos. Porque nada resulta fácil (a él ni a nadie) pero a veces parece que es fácil, sobre todo cuando se llega a los objetivos imposibles, esos que parecían inalcanzables hasta que uno se los plantea.
¿Se entendió?
Ayer Palermo por fin superó el récord de goles de Cherro. Hubo que esperar más de un mes entre un post y otro. Y valió la pena la fundamentación. Seguimos esperando volver a encontrarnos para sacarnos la foto.

domingo, 11 de abril de 2010

Breve reflexión sobre el inodoro (des)tapado

(Actualización de medianoche: estaba tan contento porque conseguimos... bueno, lo que dice el título... que me puse a escribir casi sin editar)

Es una lucha desigual. Un ejercicio denigrante desde el principio hasta casi el final. Sumergirse en las entrañas del infierno para someterse a la lucha con el monstruo que habita en el pantano en donde uno es amo y señor y otro un esclavo sometido. Y está claro cual es el rol que nos toca jugar cuando se trata de destapar un inodoro… pero esa pugna entre dos fuerzas desparejas no es una causa perdida. Hay que intentar e intentar. Pelear una y mil batallas. Y cuando parece que Goliat vencerá una vez más a David… el sonido de la victoria. Un remolino incontenible que huye con la convicción del más cobarde. Y el efímero placer pir haber saboreado las mieles de un triunfo que por momentos parecía imposible de alcanzar… y por una imagen que por suerte no fue: la del agua perpetua, ahí estancada.

jueves, 8 de abril de 2010

Los círculos y las tortas

No soporto ese círculo en el medio que a veces le hacen a las tortas. Tengo una fobia enfermiza. ¡Odio esos círculos! Me ponen muy de mal humor y hasta a veces agresivo con el encargado de cortar la torta cuando intenta -orgulloso- hacer un redondel en el medio. ¡La torta redonda se corta como la pizza! Se toma un punto central y se trazan las diagonales hacia afuera... y fin de la historia. Imaginen a alguien tratando de envolver la muzzarela de una redonda en un círculo perfecto; no da para nada. Aun así, están quienes insisten en homenajear quien a sabe a qué matemático para aprovechar al máximo la distribución de una rica torta.
Estuve investigando y hay mucha bibliografía al respecto. Por ejemplo, en este blog explican cómo se hace para cortar una redonda torta:
"Depende del diámetro de la torta, si esta es pequeña, marcar un círculo a 5 a 6cm. aproximadamente del centro de la torta, luego la torta divide en 4 partes, y de ahí medir porciones de aproximadamente de 2.5 cm. Si es más grande, marca un círculo a 5 cm. del borde exterior y proceder como las indica
ciones anteriores"
Dibujo explicativo:

También hacen lo propio con explicaciones para cortar tortas rectangulares, ovaladas y con forma de corazón:


Por último, en el mismo blog regalan algunos consejos para tener en cuenta a la hora de repartir la torta:
  • El peso aproximado de una porción debe ser de 100 gramos.
  • Si es una torta de varios pisos, retirar el piso pequeño y proceder a cortar el segundo, y luego cortar la torta del piso inferior.
  • Generalmente cuando es una torta de bodas el piso superior es reservado para los novios.
?!

Después de todas estas explicaciones sigo sin cambiar para nada de opinión. Así que si alguna vez nos encontramos, torta de por medio, no me corten el círculo en el medio porque me vuelvo loco. Gracias y perdón, no es nada personal.



martes, 6 de abril de 2010

Los telemarketer y yo: episodio 1

Suena el celular. Remitente: desconocido (Retenida, dice la pantalla).
-¿Hola?
-Buenos días, ¿con el señor unmigone?
-Sí, soy yo
-Buenos días señor unmigone, mi nombre es Mariela Sánchez y lo llamo de Moviiistaar (por las is y las as estiradas entiendo que Mariela es cordobesa; en Córdoba hay mucho call center)
Me apuro en contestar.
-Ah, sí que tal Mariela. Seguro que me estás llamando porque yo había hecho por Internet una consulta por un tema de la factura pero ya lo resolví, ya entendí de qué se trata esa plata de más que me quieren cobrar
Mariela interrumpe, como enojada.
-No señor unmigone, yo no lo estoy llamando por eso. Lo llamo para pjujjojup (interferencia) de su línea pjjpjpj (otra inferencia)
Ahora el que interrumpe soy yo
-Mariela, no te entiendo nada. Hay como una interferencia.
-¿Ahí me oye bien?
-Sí, ahí está mejor.
-Le contaba que por el volumen de llamadas que usted.... (ruido infernal; se escuchan 200 telemarketers más hablando, la voz de Mariela sigue de fondo) un plan más conveniente pjpjjjjajujjj (más ruido)
Vuelvo a interrumpir. Mantengo la paciencia.
-Te escucho muy bajo, Mariela.
Ella no me oye. Sigue con su discurso intermitente.
-pjpjppjj un plan más conveniente ppjjjjjpppjjj shhrrrrshshssrrr (se mezclan las interferencias con las voces de 200 telemarketers hablando y en el medio de todo eso la voz de Mariela)
Con una mano sostengo el celular y con la otra el mouse. Voy al Outlook. Veo que entró un mail de trabajo importante. Interrumpo de nuevo, esta vez decidido que me escuche, así que levanto un poco la voz.
-¡Mariela no te estoy escuchando muy bien! ¡Esta llamada está complicadísima! Entiendo que es para venderme servicio, ¿no? En principio te diría que no me interesa, pero si querés llamame más tarde porque encima ahora estoy en el medio de una reunión (miento)
-Bueno, está bien señor.
Mariela corta sin despedirse. Hasta el día de hoy no ha vuelto a llamar. ¿Se habrá ofendido?

domingo, 4 de abril de 2010

Steve McCurry

unmigone también es cultura, o al menos pretende serlo. La semana pasada visitamos con Agus y JLL la muestra de Steve McCurry ¿Quién? Steve McCurry es un fotógrafo, fotoperiodista en realidad, uno de los más reconocidos de las últimas décadas. Sus trabajos más famosos son los que hizo para el National Geographic entre los cuales sobresale el de La niña afgana:


Las fotos de McCurry suelen estar cargadas de dramatismo; detrás de la imagen se revelan historias enteras de un personaje y todo eso lo consigue a través de la captura de un instante mínimo que él perpetúa con su cámara.

Gran parte de la muestra está basada en estas historias que el fotógrafo recogió a lo largo de los últimos casi 30 años en los que cubrió guerras, conflictos sociales y descubrió personajes que desde esta parte del mundo no acostumbramos encontrar cruzando la calle.

Agus eligió las imágenes que más le gustaron de la muestra. Y éstas son las fotos de las fotos tomadas más o menos con la cámara apuntando al cuadro (si se observa bien, se puede verme a mí reflejado en el vidrio):






Y esta última es de Agus en la muestra. Está distorsionada un poco:

Muy linda la exposición, que se puede visitar en el Centro Cultural Borges hasta el 15 de abril.

sábado, 3 de abril de 2010

¿Pagar con reservas o achicar gastos?

Antes de empezar a leer: Este post no es gracioso ni divertido, creo. Habla de economía, política y verdades superficiales. Es casi una reflexión, una catársis del autor apretado con las cuentas. Hecha la aclaración, si querés ver lo que viene abajo, adelante. Y si no, nos volveremos a ver pronto con más sobre los pequeños placeres.

Nuestra economía doméstica tiene un problema similar al del Gobierno nacional: tenemos una deuda acumulada desde el verano que hace que los gastos mensuales superen a los ingresos. Hace unos meses que estamos intentando refinanciarla pero para eso los intereses se multiplican y, en rigor, el pasivo no se achica lo suficiente.
Ante esta diyuntiva aparecen dos posibles escenarios salvadores: achicar al máximo los gastos para poder cancelar los compromisos con el flujo de dinero mensual restante o acudir a las reservas. La primera opción no parece muy viable; nuestros gastos ya fueron reducidos, los lujos ya fueron recortados... y la inflación hizo el resto. La segunda alternativa es el camino más fácil para volver a empezar (a gastar); pero las reservas son eso, reservas. Si se gastan no son fáciles de reponer.
Hay una tercera posibilidad que por el momento está complicada: incrementar los ingresos. Así que sólo la nombramos al pasar.
Al momento, la solución está pasando por mezclar un poco de las dos primeras opciones: pagar parte de los compromisos con reservas y poner el freno de mano para los gastos del mes.
Y el Gobierno, decía, tiene hoy un problema parecido y ya eligió la opción más fácil, ¿no? Casi todas las noticias políticas de los últimos meses tuvieron que ver con esa estrategia K para cancelar deuda. Como maniobra en sí, no me parece mal pagar deuda con una parte de las reservas. Pero el compromiso debería ir acompañado por una voluntad de reducir el gasto y manejar el presupuesto más a discresión. Y eso, me parece, no va a pasar.
Mientras tanto, en casa nos preguntamos cómo hacemos para aliviar la sofocada deuda de la tarjeta de crédito. ¿A alguien se le ocurre una idea más creativa?

jueves, 1 de abril de 2010

Lo que aprendí en Marzo

  • Que en la nueva Internet están los lurkers y los contributors. Los primeros entran, leen y se van mientras que los otros opinan, dialogan, dejan su comentario y, según la teoría, hacen que el mundo 2.0 sea mucho mejor. Gracias a todos los contributors de este blog… y a los lurkers también.
  • Que Clase Turista es el mejor programa de TV abierta del momento. Ya van tres envíos y sigue siendo la propuesta más original de esta nueva temporarda de la televisión abierta.
  • Que las hormigas se abrazan para mantenerse a flote en el agua y arman balsas ?! para navegar por el Amazonas
  • Que el semáforo que fuimos a buscar a Rosario está en Munro aparentemente. Este fue un aporte de un contributor. Seguiremos investigando.
  • Cómo endosar un cheque. Después de 29 años conseguí hacerlo solo, sin preguntar. Hay que firmar, aclarar, poner el DNI y un teléfono en la parte de atrás en sentido perpendicular al cheque. Es así, ¿no?