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miércoles, 24 de diciembre de 2025

Foto con Santa por 11° año no consecutivo


En pandemia corté la tradición de sacarme una foto con el Viejo Pascuero. 

Retomamos recién este año, la vez número 11 no consecutiva. Espero que Guada (que solo tiene una foto con Santa, cuando recién había nacido) me siga acompañando por lo menos un par de años más). 


Ver foto de 2011, 2012 , 2013,
 2014 y 2015 y 2016. 2017, hay foto pero no posteo, 2018 y 2019 hay foto pero no posteo.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Cuarentena Día 423

Para poder sacar la cuenta de cuántos días vamos de cuarentena fui al posteo de mi cumpleaños del año pasado, "Cuarentena Día 58", y le sumé 365. 

Empecé el primer día del 41 año de mi vida saltando de la cama. Nos quedamos dormidos. 

A pesar de eso, pudimos, en 25 minutos, despertar y cambiar a los chicos, tomar el desayuno con torta de Nucha y abrir los regalos: un buzo con capucha, un libro y sendas cartas con dibujos. 

En la entrada del colegio me pelee con una camioneta que me patoteó porque lo encerré. Le hacía señas con montoncitos, movía la mano sugiríendole que siga su ruta mientras el otro me miraba con cara de malo, me cruzaba el auto y amenzaba con bajarse. Una mujer policía que estaba en la puerta del colegio le habló al irascibilizado conductor. No alcancé a escuchar la conversación, pero entendí que le sugirió que no pasó nada y que no hacía falta hacerse el loco. Yo quedé agitado después del episodio.

En casa contesté los mensajes de rigor. Casi todos mensajes de Whatsapp, algunos personalizados, algunos audios y algunos llamados también.

Llevé a Guada al jardín y volví a casa para agarrar las cosas y partir de nuevo. Algo de trabajo a la mañana y de vuelta al mediodía a buscar a los chicos. Almorzamos todos en el Museo de Arte Decorativo, bajo un sol de otoño abrasador. 

A la tarde me recluí en el frío taller de Agus. Me llamaron de un número desconocido. Era de la tarjeta reclamándome el pago. 

Tuve que dar una clase de 7 a 9, algo desconcentrado. 

A la noche comimos restos, porque ninguno tenía mucho hambre.

jueves, 18 de marzo de 2021

Cuarentena Día 368

Hace exactamente un año entré en el mismo lugar desde donde escribo esto para tener una reunión de trabajo.

Cuando me acomodé en la sala le dije a José, mi amigo y socio, "¿Viste? ahí hay un boludo con barbijo". 

La frase quedó tan lejana que parece haber sido pronunciada por otra persona, en otra vida, en otro país. En ese momento los tapabocas estaban desaconsejados por los expertos infectólogos (que hace mucho que no los veo en la tele) y la cuarentena no era obligatoria para todos. Faltaban dos días para que Alberto nos mande a guardar a todos. 

La frase que escucho con más recurrencia es "Así no llegamos vivos a mitad de año". La he pronunciado yo pero, a propósito, se le he comentado a otros conocidos y desconocidos, como buscando un espejo sobre el cual reflejarme y tantear si el mensaje rebota o se absorbe e incorpora en el interlocutor. 

En casi todos los casos la respuesta fue positiva, en el sentido de que estaban de acuerdo con la afirmación. Hace unas semanas ya que empezamos con la dinámica casi enfermiza de llevar, traer, buscar, poner sacar, ir y venir. Los chicos tienen clase, ok. Pero una mañana, otra mañana, otra mañana, otra mañana, otra mañana... y la semana siguiente lo mismo pero a la tarde. A veces tienen educación física a la tarde y, si coinciden con la semana que les toca ir a la mañana, se les hace jornada doble turno. Apenas un día. 

Los horarios de ingreso y salida cambiaron tantas veces que me tomó un mes entero a mí, que me considero una persona más o menos inteligente, decodificarlos. El día de educación física uno de los chicos tiene que estar 40! minutos antes que el otro. Y viceversa. 

Y a la tarde tienen zoom en horarios que, esos sí, nunca los terminé de aprender. O directamente no quise hacerlo. 

Guada está yendo a un jardín maternal rodante. Se turnan las mamás para que el venue sea cada semana la casa de uno de los 5 o 6 niños. Esta semana nos toca a nosotros. Lunes, miércoles y jueves son los días en que a las 9 de la mañana empieza a sonar el timbre y padres empiezan a depositar a sus hijos al cuidado de Taio. 

Agus empieza hoy con su nuevo taller. Estuvimos las últimas dos semanas mudando casi todo el living, pintando, barriendo y ordenando para que se pueda convertir una oficina del Centro semiabandonada en un espacio de arte. Le puso garra y quedó muy bueno. Ahora hay que llenarlo de a poco de alumnos y hacerlo trabajar. 

Yo empecé la semana pasada las facultades. La que me tiene como alumno primero y la que me tiene como profesor después. Los horarios, tres veces por semana, se solapan con ese momento de la noche cuando los chicos están cansados, tienen que bañarse, comer y dormirse. 

En la UdeSA intenté armar dupla para el trabajo final y no conseguí que nadie se interese por estar conmigo. Al principio me angustié aunque después dije "qué mierda voy a estar preocupado por esta nimiedad" y dejé de mendigar pareja. 

Pedro tomó la Primera Comunión el sábado pasado. Se vistió con un blazer de invierno, pantalón largo, corbata y moño en el brazo para recibir a Jesús. La ceremonia nos tuvo a todos con barbijos en aforo reducido en la Iglesia del Pilar. Pero él disfrutó a pleno de su día especial que siguió con un almuerzo famililar en El Monasterio. 

La maestría arrancó este año con el pie izquierdo con un chat de Whatsapp que le echa más nafta al fuego. Mientras escribo esto pienso en el texto  que quedé con mi grupo en leer para la clase de Ciencia de Datos de esta noche. Es una fotocopia impresa de un capítulo de un libro cuyo título es "Métodos multivariados aplicados". Pedro diría "WTF". A mí me hace acordar al episodio de Los Simpson cuando el científico le intenta explicar al pueblo de Springfield qué es la tercera dimensión. Ni bien dibujo un cuadrado el Jefe Gorgory lo para en seco y lo frena con un "Ey, ¡más despacio, Cerebrito!ª.

Pienso en cómo a los padres nos aconsejan los médicos que los bebes cumplan con una rutina. La rutina, dicen, los ordena y les da seguridad. Y la seguridad, tranquilidad. Justo lo que nos falta a nosotros hoy en este momento. Y no necesariamente porque no le estemos poniendo garra. 

viernes, 5 de febrero de 2021

Cuarentena Día 323

Hace más de 4 meses le conté al psiquiatra que estaba escribiendo un diario de la cuarentena. Me pareció que era una manera inteligente de sobrellevar un proceso doloroso. Creí, equivocado, que me iba a elogiar la idea. Me contestó, casi con sorna: "Pff y qué estás escribiendo 'todo es una mierda, estoy enojado'". 

Cuando mi ego pudo digerir el comentario caí en la cuenta de que tenía razón. ¿Para qué servía contar lo que hacíamos mientras todo se venía abajo, o algo así?

Me dejé llevar por el golpe y dejé de escribir, casi de inmediato. 

Pasaron más de 100 días desde que tecleé algo razonable por última vez. Pasamos navidad mejor de lo que esperaba. El 24 de diciembre Guada sumergió mi teléfono en algo que no vi. Recién 5 días después, cuando el técnico me dijo que estaba mojado, me enteré de las malas nuevas. Pensaba que había sido algo de la batería y punto. Estuve tres semanas sin celular, con todo el fin de año en el medio y, en vez de enfurecerme, el episodio me tranquilizó. A veces es mejor no estar tan conectado. 

Pasamos el segundo fin de semana del año en el campo de la hermana de Güi en San Antonio de Areco. En la cuna de la tradición, una estancia con caballos, pileta, casa de huéspedes y cancha de polo. Cuando llegamos el viernes a la tarde me preguntaron si yo me iba a encargar del asado. ¿Asado de campo? sí, con leña, sin carbón y en el piso. Bueno. Lomo, colita de cuadril, chorizos y un matambre de ternera que se coció en los fierros a fuego lento. 

Luna ya tiene más de 6 meses. Empezamos a sacarla a pasear a la mañana, a la noche y, a veces, a la tarde. Para que no se coma todos los muebles ni ladre a la mañana. Para que no haga pis adentro. ¿Quién se encarga de esos paseos? Yo, claro. Aprovecho para escuchar un epidodio de algún podcast.  Ahora estoy terminando los miles de programas de Here's The Thing, un podcast de entrevistas de Alec Baldwin. 

A principios de enero retomé Cobra Kai. Había visto la primera temporada en 2018, cuando se estrenó en YouTube. Me costó entender que, cuando se estrenó en Netflix, haya sido un éxito. Siento que me agarró el síndrome de Cemento. Yo los conocía de antes, y desacredité a los que se subieron a la ola en la N. Cuando maduré emocionalmente pude ver las otras dos temporadas y las disfruté bastante. Ya no era una bizarreada tonta que empezó como un chiste de Barney en How I Met Your Mother. Encontré profundidad en la narración y en el desarrollo de los personajes. 

También me enfermé de amor con los documentales de Ken Burns. En su momento, hace dos años, había flasheado con The Vietnam War. Pero en enero, una nota en la cual criticaban al documental de rock de Santaolalla me puso en autos de que Burns había estrenado en 2019 un documental sobre Country Music. 8 episodios, 16 horas cada uno. Lo vi dos veces. También me vi el primero que estrenó en 1981: The Brookly Bridge. Y uno de Mark Twain, y uno sobre la historia de 5 chicos falsamente acusados de una violación en Central Park. 

Un tuit de una crítica de libros me presentó el libro "Canten putos", crónicas sobre la historia de algunas de las canciones de la cancha. Corrí a comprarlo por Mercado Libre. Cuando me lo estaba devorando descubrí que en la página 70 este blog es protagonista cuando recuerda un posteo sobre la llegada de Annie's Song, de John Denver, a la cancha (vía Sergio Denis). 

Me propuse revertir el problema de peso acumulado en cuarentena. Calculé que bajando 400 gramos por semana, algo que no me insumiría demasiado esfuerzo, podría descender 15 kilos lentamente. Hice la cuenta en una planilla de Excel. Empecé el 1º de enero y 6 semanas después los resultados son mixtos.

Guada nos va a matar. Si nos morimos, no será por algún virus sino por la energía que nos consumió ella. Hoy cuando volví de buscar a Luna me recibió con un Holaaaa lleno de mocos. Cuando se ríe frunce el ceño y nos mata de amor.

Estuvimos aislados 10 días completos porque a Nancy le dio Covid positivo. Me di cuenta de que el aislamiento estrecho tiene que ser demasiado estrecho. El que se cuida bien no se contagia. A veces, sin embargo, no podemos cumplir con todo. 

Ahora estamos transitando lo más parecido a unas vacaciones. En una casa con pileta y laguna en Benavidez. Trabajando. Invitados, claro. 

lunes, 26 de octubre de 2020

Guada es una cuarentenniall

Así como lo anticipamos, el 10 de octubre fue el break even. Guada pasó a vivir más tiempo en cuarentena que sin ella (209 días).

Más adelante, esepro, la libertad se pondrá al día y le devolverá la estadística en su favor. Por ahora, el reloj cuenta las horas en favor del confinamiento. 

lunes, 5 de octubre de 2020

Cuarentena Día 200 (para nosotros, Día 205)

Hoy, mientras todos se acuerda del Dr. Cahn por el día 200 de la cuarentena, nosotros ya vamos por el 205. Por que la nuestra empezó el 15 de marzo. 

El sábado pasado llegó Luna, un nuevo integrante de la familia. 

Pensé en hacer una lista de 200 cosas que pasaron en 200 días de cuarentena. 

Me conformo con nombrar 20.

1. Empezó la facultad

2. Agus tuvo apendicitis

3. Armamos un rompecabezas

4. Cumplí 40 años

5. Agus rearmó su taller

6. Los chicos pasaron al zoom.

7. Guada cumplió años.

8. Pedro cumplió años. Gateó, caminó y habló.

9. Muchos otros cumplieron años. 

10. Pedimos un iPad por Tienda Mía y llegó.

11. Empezamos a pagar una bocha de tarjeta y se refinanció sola. Y ahora están llegando las cuotas.

12. Compramos un montón de cosas por Mercado Libre.

13. Gané dos clientes.

14. Me anoté en un mundial de escritura, escribí todos los días.

15. Engordé un montón de kilos.

16. Seguimos grabando el podcast.

17. Seguí escribiendo en el blog. 

18. Seguí dando clases.

19. Limpié los baños, regué las plantas.

20. A Papá le robaron. 

martes, 29 de septiembre de 2020

Cuarentena Día 199

 -¡No se puede tocar!

-Ah, perdón, me había olvidado. 

-Yo te la muestro, ¿cuál querías ver, la Rolling? 

-No, no sé, quería ver la revista. 

-Yo te la muestro, mirá.

-Me había olvidado que estábamos en la nueva normalidad.

-Pero yo te la muesto, mirá, ¿Cuál querés ver? ¿esta? 

-No, ya está, se me fueron las ganas de comprar.

domingo, 27 de septiembre de 2020

Cuarentena Día 197

Tendría que escribir sobre que pasamos 6 meses en cuarentena.

Pero no puedo escribir.

Tendría que escribir sobre que Pedro cumplió 10 años, festejó en la plaza con amigos y sobre lo grande que está.

Pero no puedo escribir.

Temdría que escribir sobre Guada, sobre Joaqui, sobre Agus y su pintura y sobre los kilos que engordé.

Pero no puedo escribir.

Van casi 200 días de cuarententa.

viernes, 11 de septiembre de 2020

Cuarentena Día 180

 ¿Cuánto tiempo más se puede seguir así? 

Pedro grita histérico porque no puede hacer la cama. 

El timbre suena a lo loco.

Agus trata de dar la clase. 

Guada se despierta a las 2, a las 5 y a las 8. Entre medio está una hora despierta. 

Joaquina también se ofende cuando le sacan la tablet y llora desconsolada.

Agus y yo hacemos lo que podemos, como podemos.

Ellos no tienen la culpa. Nosotros tampoco. Pero es así. 

¿Alguien dijo que esto es una verdadera mierda? Sí, hay cosas peores pero déjame decir que me cagó en todo. 

Y en todos 


viernes, 21 de agosto de 2020

Guada cumple un año en cuarentena

Guada nació el 19 de agosto de 2019 y vivió 208 días sin cuarentena. El 10 de octubre, cuando muy probabablemente continúe este ridículo confinamiento será el break even. Guada pasará ese día a vivir más tiempo en cuarentena que sin ella. 

Guada, sin embargo, es feliz. Es la que más contenta está de estar todo el tiempo en casa y con nosotros. Come duerme, juega, ríe y llora. Y crece. 

La semana pasada volvimos a llevarla al pediatra. Es un poco petisa (percentil 48) y gordita (perecentil 90). Yo le digo Bodoque, como en La era del hielo.

Cuando se levanta de sus siestas -algunas largas y otras cortas- aparecen sus cachetes colorados. 

Hace unos días empezó a caminar. Y también a decir cosas. 

Los chicos juegan con ella, a veces. Y ella juega con ellos. 

Ayer festejamos su cumple como ella se merecía. Llenamos la casa de globos, invitamos a los abuelos, comimos asado y torta, le dimos regalos.

Viva la vida!


lunes, 10 de agosto de 2020

Guada dijo papa

Antes de apenas empezar a hacer el ritual post salida (dejar la bolsa, sacarse los zapatos, lavarse las manos) Guada me vio entrar y dijo "papa". No importa si quiso decir Papá, era por el Sumo Pontífice o por un tubérculo comestible. 

Todos los que estábamos ahí la escuchamos.

Se refería a mí. 

Apenas un día después de tirar sus primeros pasos, Guada hizo su primera sinapsis entre verbalización y contexto. 

domingo, 9 de agosto de 2020

Cuarentena Día 147

Guada camina. 

Ayer tiró sus primeros pasos mientras Agus y yo discutíamos. 

Joaqui escribe cuentos. Tiene introducción, nudo, descenlace, personajes, plot points e ilustraciones. Se los manda por Whatsapp a María para que se los lea a Pipo.

Pedro conoce todos los atajos del teclado de la computadora. Ve tutoriales de YouTube y edita videos con música, transiciones y títulos.

Estamos creciendo.

lunes, 27 de julio de 2020

Cuarentena Día 134

Pedro lloró porque no le compramos una caja legendaria de Zooba. Cuando le tocó el águila lloró, pero de emoción. Al final le compramos una membresía semanal para VIP Zoo o algo así, lo que le da 20 gemas por día.
A Joaqui le tuvimos que comprar Robux, porque si le compramos a uno hay que comprarle a otro.
Antes de empezar la cuarentena casi no sabían lo que era Roblox. Ahora pivotean entre Roblox y Zooba.
Pedro está en Liga 9 y se queja de que nunca le tocan los mejores animales. Cuando a Timo le tocó a Donna, el cocodrilo, Pedro gritó de emoción. También se volvió loco cuando el 1º de julio o de junio ya no me acuerdo se habilitó la función para jugar en trío (?!) o en escuadrón.
A la noche practica jugasdas y dice qué quiere comprarse con las monedas imaginarias. Casi siempre son skins para un personaje. Skins imaginarios.
Le recordé que hace unos años me hizo comprarle FIFA Points y ahora ni bola le da a los FIFA Points, tengo todos los recibos del Play Store. Money well spent?
Joaqui se compró 400 Robux por 5 dólares. Con esa plata (imaginaria) se compró una poción para volar. Yo le pregunté por qué no se compró un carro de limonada, así vendía limonada y recuperaba la inversión. Ella me dijo que la poción era mejor.

sábado, 11 de julio de 2020

Cuarentena Día 118

Durante la cuarentena
Operaron a Agus de apendicitis
Pedro se mudó a un cuarto solo.
A Joaqui se le cayeron 3 dientes.
A Guada le salieron 6 dientes.
Guada empezó a gatear.
Guada casi empezó a caminar.
Guada casi empezó a hablar.
Yo engordé 5 o 6 kilos.

martes, 30 de junio de 2020

Cuarentena Día 107

Caribe. El Garoto más feo que siempre queda en el fondo de la caja.
Sin saberlo, joaqui lo eligió y lo mezcló en un postre de banana. A los tres minutos me lo estaba convidando amablemente. "Papi, comelo que a mi no me gustó mucho".
La peor hora es la de después de almorzar. Todo se descontrola. Pedro quiere ir a ver Flash, olvida sus Zooms, Guada está cansada y la cocina pide a gritos una repasada.
Joaqui quiere hablar con sus amigas y nunca puede conectar con todas a la vez. Ayer fue un escándalo emocional. Hoy espero que pueda conseguir hablar con Isa y Sofi, por el bien
Todavía no pude empezar a armar el rompecabezas.
Creo que vamos a pasar el cumpleaños de Guada en cuarentena.
Me anoté en un Mundial de Escritura y en un curso de MIT online y no sé cómo explicárle a Agus que metí más cosas que me ocupan tiempo y no devuelven retribución monetaria.
La vecina de abajo se quejó de nosotros por ruidos molestos. Hoy por fín pudimos hablar sin intermediarios. Le molesta un (1) ruido que hacemos a la mañana cuando nos despertamos. No supo describir cuál es ese ruido. Dice que la despierta. Y ella quiere dormir más allá de las 8, que es cuando nos despertamos. A veces.

martes, 23 de junio de 2020

Cuarentena Día 100

Si me preguntás cómo estoy, hoy te digo que bien.
¿Por qué?
No sé, lo principal es que apareció la plata que había perdido. Eran como 6000 pesos. Estaban abajo de un libro.
El resto está todo más o menos igual. Seguimos rodeados de pelotudos que toman las decisiones por nosotros.
Gracias por cagarse en nosotros (y, como diría Homero, por cierto, estoy siendo sarcástico).
Me dijeron que me puse la 10 para un trabajo de la facultad. Es un orgullo porque en mi corta carrera como futbolista nunca estuve ni cerca de calzarme el número de camiseta que vistió a Maradona, Riquelme y todavía a Messi. Ni por asomo. Me mandaban abajo, a donde no molestara mucho, al costado.
Hoy practicamos skate con Pedro en el garage. Es un garage gigante, con 120 cocheras, 3 pisos.
Se puede andar y practicar muy bien en una superficie de cemento alisado muy apta para la práctica de la patineta. Todavía no estoy seguro de si soy regular o goofy. Creo que soy regular, pero no me termino de adaptar. Me falta equilibrio y me sobra peso.
Hace un rato Agus me dijo "muy bien, me gusta que seas optimista". No me acuerdo qué había dicho ni por qué me lo dijo. Sí me acuerdo de que mientras comíamos le explicaba a Pedro cómo llegamos a 100 días de cuarentena. Pedro dijo, "al principio pensé que la cuarentena iba a ser mejor". Después le expliqué que todos pensábamos que iba a ser más corta porque nos van engañando a propósito. En vez de decirte "Gente, guadensé los próximos 5 meses en su casa" te van diciendo cada 15 días que va a durar un poquito más. Lo que se dice correr el arco.
Mientras hacía toda esa explicación edulcorada para un chico de 9 años, Agus me hacía señas para que dejara de desparramar mierda.
Yo no le hice caso.

domingo, 14 de junio de 2020

Cuarentena Día 91

Me duele la espalda. La zona baja. Acabo de terminar de dormir a Guada, la tuve cargada, no sé, mucho.
No creo que podamos aguantar así mucho tiempo más. ¿Un mes? ¿Dos? ¿Noventa días más?
Hoy grabamos el podcast y no quedé nada contento con el resultado. Vamos a ver si podemos hacer algo de magia con la edición. Es el último de la primera mitad.
Tengo un rompecabezas que espera, a veces pienso que cuando lo terminemos de armar va a terminar la cuarentena. ¿Será por eso que nunca lo empezamos?
Casi todo me incomoda, casi todo. En el departamento hace calor. Calor incómodo.

sábado, 13 de junio de 2020

Cuarentena Día 91

El primer caso de COVID cercano de alguien más o menos conocido fue el de un alumno. Me escribió por Whatsapp el miércoles para decirme que iba a tratar de conectarse desde el sanatorio. Lo que más le preocupaba a este chico, llamémoslo R, era la pérdida del olfato. 
No estamos preparados para dar respuesta a eso.
Hoy, el profesor de Métricas y Data Analytics dijo una gran verdad: "Como muchos libros, este que les estoy dando para leer dice lo importante en las primeras 20 páginas y después se la pasa dando ejemplos. Así que si quieren lean sólo las primeras páginas, o vean la charla TED que es lo mismo". 
Me pasó con Homo Deus, y con El cisne negro, que lo estoy leyendo ahora. 
Me levanté esta mañana particularmente mal. Tengo picazón en toda la zona alta. Estoy bastante frustrado y un poco irritable. Lo que nos toca vivir no es normal. Acuérdense de esta mierda en el futuro. 
Ya no sé si estamos bien, mal o más o menos. Estoy perdiendo la noción de lo que es relativo. Hoy estoy mal, tal vez mañana esté bien. 
Pero tengo muchas cosas para leer, un rompecabezas para armar y una familia que atender. Eso me pone bien. 

jueves, 11 de junio de 2020

Cuarentena Día 89

Si nos vamos a ir a la mierda, hagámoslo bien a fondo. Con gritos, con llantos, con todo.
Hace 10 días que me pica el cuerpo. Por nervios. El cuello, los codos, las muñecas y otras partes. Me rasco, me lastimo, me pongo crema,y me voy a dormir. Al otro día, igual. 
La casa es un quilombo. Los chicos se aburren y Guada llora. 
Es difícil concentrarse en otra cosa más que en lo mínimo indispensable que en mantener las cosas a flote. 
Mientras tanto hay un ejército de pelotudos que toman decisiones por nosotros. Que nos dicen qué hacer, qué no hacer, qué tenemos que pensar lo qué está bien y lo que está mal. 
Creo que ya lo dije varias veces, pero todos esos pelotudos se pueden ir despacito a la inmaculada concha de su madre. 

lunes, 8 de junio de 2020

Cuarentena Día 86

Me tuve que desabrochar el botón del pantalón. 
Es la horrible realidad. El alivio de no sentir el peso del botón de metal sobre la panza. 
No sé si es la primera vez que me pasa, pero seguro que es la alarma de que la cuarentena ya se colecta en kilos de más. 
Seguimos encerrados en casa. Aunque nos dejen salir dos días por fin de semana, este que pasó no hicimos uso de la opción. Apenas una vuelta a la plaza el domingo. 
¿Hasta cuándo vamos a tener que seguir siendo los maestros sustitutos? Yo tengo otras cosas que hacer. Los chicos lo entienden, pero las maestras no. No me gusta que vean Flash y jueguen a Roblox todo el día, pero qué otra cosa pueden hacer. Tampoco quiero que se levanten tarde, porque después a la noche no se pueden dormir. ¿Pero cómo vamos a controlar eso si no hay rutina de normalidad?
La puta que los parió a todos.