El día que Julián jugó su primer partido en primera estábamos en la cancha con Pedro y Nacho.
Ocho años después.
El día que Julián jugó su primer partido en primera estábamos en la cancha con Pedro y Nacho.
Ocho años después.

Estuve a menos de dos metros de Maradona y, aunque no le dije nada, puedo contar que lo tuve cerca.
Nunca lo vi en cancha, o sí. Estaba en la tribuna, pero no jugando.
La última vez que vi a la Selección en el Monumental fue hace más de 20 años. Estaba la base del equipo que fue al Mundial de Alemania: R. Abbondanzieri, Javier Zanetti, Roberto Ayala, Gabriel Heinze,Juan Pablo Sorín, Luis González, ,J. Mascherano, E. Cambiasso, J. Román Riquelme, Javier Saviola, Hernán Crespo.
Crespo hizo el gol a los 66. 1-0 ganamos y lo vimos desde la Sívori alta.
Lionel Andrés Messi Cuccitini todavía no se había consagrado en el Mundial Sub 20 de Holanda y faltaban varios meses aún para que debute en la Selección absoluta, partido contra Hungría con expulsión después de tocar la primera pelota.
Cuando fue ese día, o por ahí, le dije a Agus, "acordate de éste, va a ser el nuevo Maradona".
Pasaron 21 años y sigo esperando algún día poder cruzarme con él, tenerlo a menos de 10 metros, verlo. Y si puedo decirle gracias.
Los penales y el gol eterno de Montiel
Dibu, tensión máxima y la tercera estrella.
Esperé 50 días para poder escribir sobre este momento.
Algún día tal vez publique mi libro "Hay penales", una historia definitiva sobre ese momento en el que el fútbol desaparece y el partido se define por arbitrariedad.
Peor sería tirar una moneda al aire.
Hasta la década del 70, las definiciones de torneos no se dirimían así, tengo entendido. Se jugaba otro partido más en cancha neutral, en el mejor de los casos.
A mí me gustan los penales, pero los sufro mucho. Las veces que hice el ejercicio de imaginación fue cruel. Supliqué no tener que atravesarlo.
Pero pasó, de la peor forma posible. Porque la mente te dice que no se puede confiar en los penales. Que el que llega mejor a esa instancia pierde el partido injustamente. Que el crack erra el penal decisivo. Que las finales que perdimos se convierten en fantasmas.
¿Cuántas finales perdimos por penales? Me acuerdo las de Copa América (2004, 2015, 2016, dolorosas) y la de Alemania 2006, que no fue una final pero fue como sí.
Ahí, en Berlún, se dio todo lo peor que le puede pasar a la Argentina. Que estaba a punto de ganar el partido, se lesiona un arquero ataja penales, entra otro frío y te lo empatan sobre la hora. Y los que tienen que meterla fallán.
Conviví mucho tiempo con la idea de que toda la suerte de Argentina para la tanda de penales fue consumida en Italia, Goyco. Después de ello, la moneda cayó por el lado de la soledad.
Después pensé en Brasil. Escribí sobre ello brevemente acá.
El partido completo se puede ver acá.
Y después, tiempo después de ese instante aterrador acacido durante la parte temprana de la tarde del 18 de diciembre de 2022 volví a las estadísticas. Decían que la Argentina es el máximo ganador de tandas de penales: Argentina es la selección con más tandas ganadas (5 de 6).
Y que estaba Dibu.
La noche anterior lo había escuchado a Mister Chip vaticinar el pronóstico. Argenitna y Francia empataban en tiempo regular, iban a tiempo extra, empataban, iban a penales y ganaba Argentina. Eso no me dejó tranquilo.
Lo que sí me trajo calmó fue escuchar a Alexis decir que si iban a penales no había forma de que Lloris atajase uno. O, mejor dicho, sí había una forma: que lo erren los pateadores.
Estadística otra vez: Hugo Lloris ha enfrentado un total de 142 penaltis en toda su carrera (tandas de penaltis incluidas) y ha encajado gol en 115 de ellos. Dentro de los 27 que no fueron gol, realizó un total de 17 paradas, cinco fueron al poste y otros cinco directamente fuera.19 dic 2022.
Otro tema importante: que el que patea primero tiene más posibilidades de ganar. Eso dicen las estadísticas también. La explicación es simple: porque se condiciona al que patea segundo. Si se convierte, se obliga a convertir y se genera más presión al pateador.
Pero se invierte la carga de la prueba si no eso no pasa. Por caso, Argentina ganó la serie contra Holanda en 2014 pateando segundo y lo mismo en 2022, contra el mismo rival.
Los primeros cuatro penales no los pude ver ese día. Cerraba los ojos como si estuviera en el cine de Belgrano viendo Jurassic Park a los 11 años.
Solo escuchaba gritos adentro y fuera de casa. Las señales eran buenas.
Pude ver en vivo a Paredes patear el suyo, no tan bien como el de Holanda. Bastante mal, en realidad. Tropezando.
Y el de Kolo Muani, fuere al medio. Así, creo, se debería patear un penal.
Y estaba despierto cuanod llegó el momento más lindo de los últimos cuatro años. A long, lonely walk for Gounzalo Mountiel. No look.
El que pateó mejor.
El que salió festejando con un trote corto que confundió a muchos. A mí no. salí antes que los vecinos a gritar.
Empecé el grito del pulmón de manzana. Eran las 14.55. Y el ruido no paró hasta las 12 de la noche. O más.
El partido completo se puede ver acá.
Minuto 120+1 — La atajada de Dibu Martínez
El instante que salvó a Argentina.
Ver el episodio anterior
El partido completo se puede ver acá.
Minuto 119 al 120 — Los últimos segundos del alargue
Piernas agotadas y tensión insoportable.
Acuña gana un corner.
Hay tres jugadores de river en cancha, ¿más que del PSG?
Otro centro de Mbappe. Kolo Muani no llega por poco. No me acordaba esta jugada.
Quedan 3.
Dibu pide cambiar la pelota.
Entra Dyvbala. Sale Tagliafico. Dybala enseguida está en acción.
Francia se repliega. Mucho juego por el sector izauierdo.
Le queda a Lautaro, no la puede cruzar. Me hace acordar a la de Palacio.
Show del cabezazo. Rechaza Otamendi.
El que se la tira llovida a Kolo Muani es Konate.
Le queda picando perfecta.
Ahora Dibu explica cómo defendió el pelotazo más importante de la historia.
El partido completo se puede ver acá.
Después viene el contraataque. A Lautaro lo agarra muy de costado para poder cambiarla.
Minuto 117 al 118 — Mbappé empata otra vez
Penal, hat-trick y locura total.
Nada que comentar acá. Argentina no se merecía este final.
Pienso mucho que el partido debería haber terminado 3-2, como en el 86, para que la canción tuviera sentido.
El partido completo se puede ver acá.
Minuto 113 al 116 — Francia se niega a perder
Último esfuerzo del campeón.
Todavía queda tiempo, le dicen a Francia.
Lo bajan a Camavinga. Amarilla para Pareces.
Show de centros y cabezas.
Corner.
Yo sé lo que va a vneir.
Se va Alexis, entra Pezzella a cabecear.
Lo ejecuta Tchouameni. Rechaza el mismo que va a empezar a llorar dentro de 3 segundos cuando el árbitro polaco haga el gesto ampuloso del codo.
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Minuto 110 al 112 — El gol de Messi para el 3-2
Rebotes, insistencia y explosión emocional.
Messi celebra. Mira a la tribuna. Levanta los brazos. Camina con la columna torcida.
See the tears, feel the emotion. El narrador nombra a Buenos Aires, Córdoba, Rosario (Messi's hometown).
Muestran la imagen del VAR semi automático. Lautaro habilitado. El que se le había negado por milímetros en el primer partido. Un círculo completo. Apenas se ve una mano por adelante de la última línea. Pero eso no importa, porque solo se considera por adelantada aquella parte del cuerpo con el que se puede convertir legítimamente un gol. Y la mano no cuenta como gol legítimo. Salvo aquel que ya sabemos.
El Kun Agüero canta en la tribuna.
Se ensucia el juego, Francia no parece estar deseperada. Argentina tampoco apurada.
Mac Allister la cruzo. Lautraro corre. La pelota se pierde. Se lo ve a Dybala con pechera rtirando la pelota a la tribuna.
Konate por Varane, el último cambio que le queda a Deschamps.
El partido completo puede verse acá.
Minuto 106 al 109 — Argentina empuja otra vez
Francia empieza a sufrir físicamente.
Empieza el segundo tiempo suplementario y ya se empieza a hablar de penales.
Scaloni mira del costado. Atrás de él, Armani con pechera hace gestos.
Se juega más por la derecha. Argentina ataca. Desde que salió Di María se perdió juego por ese sector.
Messi remata cruzado. Tapa Lloris.
Las tribunas son todas argentinas. Los cantos, todos de Argentina.
Remate de Gol de Messi. ¿Offside? No lo ven.
Reinvindicación total de Montiel. La jugada del gol la empieza él. Toca para Lautaro. Le da de taco para Messi. Enzo la filtra para el remate fuerte de Lautaro. Rebote de Lloris, Messi la agarra mordida.
Goool. Gool la puta madre! Goooooooool!
Ahora hay que hacer tiempo.
El partido completo puede verse acá.
Había escrito -y dejado inconculso- que para ganar un Mundial se tienen que dar 50 cosas diferentes.
Acá Mister Chip lo explica mejor.
@albertochaosr La probabilidad de ganar un Mundial 🧮 ft. @MisterChip (Alexis) #podcast #albertochao #fifaworldcup #mundial2026 #futbol ♬ sonido original - albertochao
Minuto 101 al 105 — Messi vuelve a tomar el control
Liderazgo y recuperación anímica.
Los corners de Francia los patyea el juvenil Coman.
Lautaro y Paredes en cancha.
El partido de Lautaro fue muy bueno. Apenase entró empezó a moverse. De ahú llegó el remate que tapó con su alma Upamekano y el remate de Montiel.
Lo mejor del tiempo extra llegó con él. El primer tiempo terminó con un reremate que también cortó Upamekano y debió ser corner.
El partido completo puede verse acá.
Minuto 91 al 100 — Empieza el alargue
Cansancio extremo y tensión absoluta.
Sale Molina, entra Montiel.
Tan cerca, tan lejos, dice el comentarista.
Mac Allister la empieza a mover otra vez. La pelota vuelve a circular para el lado argentino. Después del shock, Argentina el control.
Suena Muchachos.
De Paul la pierde. Una vez más.
Sale Rabiot, entra Fofana.
Cuti le entra con vehemencia a Mbappe.
Movete, Argentina movete.
De Paul no da más.
Nada por ahora para destacar de este tiempo suplemenetario.
Messi defiende y tira una pelota al corner.
El partido completo puede verse acá.
Minuto 82 al 90 — Argentina sobrevive al caos
Impacto emocional y final abierto.
97 segundos entre el penal y el gol, dice Peter.
Messi 6 goles, Mbappe 7.
Y ahora qué? Quedan 7 minutos.
Los franceses anta La Marsellesa.
Centro a la cabeza de Kolo Muani. "Football, the World's most illocally glorious game, Sometimes is just plain ridiculous".
Deschamps tiene el dedo gordo de la mano derecha vendado.
Se juega más en el área de Argentina. Penal que no le cobran a Thuram. Amarilla por simular., .
Julián choca cabezas.
Repiten el gol de Mbappe. Es su cumpleaños el martes que viene.
Quedan 8 minutos de descuento.
Francia le pegó dos veces al arco, dos goles. Me permito disentir con este comentario de Drury. Fueron más.
Tiro libre para Francia. Nada.
Otro remate de Mbappe de afuera del área. largo.
Camavinga. Rebote de Dibu. Cuti se arrodilla. Esta es la jugada polémica de la que se habla todavía. Sería para otro post.
Enzo colabora en defensa.
Tiro de Messi de afuera del área. Lloris vuela.
Acuña corta un contraataque. Tarjeta amarilla.
Termina el tiempo regular.
El partido completo puede verse acá.
Minuto 80 al 81 — Mbappé cambia todo en un minuto
Del 2-0 al 2-2 y shock mundial.
Argentina nerviosa
El horror en dos minutos.
Peter Drury dice que acá lo definen al partido las fuerzas de la naturaleza.
Coman le pone el pecho a Messi y le gana de Guapo.
Mbappe hace un sombrerito, recibe de Thuram, pase a la carrera. Cruzado.
El horror. 2-2.
El partido completo puede verse acá.
Minuto 76 al 79 — El penal para Francia
El momento que revive la final.
Repone Tagliafiico.
Falta a De Paul sobre el costado derecho. Se escucha el grito de dolor. Sonido ambiente.
Suena el ole.
Kempes del 78.
El penal llega de un lateral para Argentina que se pierde. Presiona Francia, Mbapee pone el pase a la carrera de Kolo-Moani, Otamendi no llega. Penal.
Toda de Otamendi. Lo pierde. Le gana, la persigue, no llega, penal.
La televisión muestra que Mbapee pateó 4 penales para su Selección 4 penales. El único que erró fue abriendo el pie. Todoos los demás, adentro.
Va a lo seguro, al lugar donde la mete. La cruza
2-1.
Minuto 71 al 75 — Francia gana terreno
Argentina pierde control del balón.
Mbappe empieza a convertire en una pesadilla. Driblea de izquierda a derecha entre Molina y Otamendi. Remata al arco. Por arriba del travesaño sale la pelota.
Crossbar, ahora le dicen al travesaño. Antes se usaban más palabras en inglés, incluso en un entorno en donde se hablaba menos inglés. Es que el fútbol (football) era de los ingleses.
Las que se me vienen a la mente rápido: match, por partido; field, por campo de juego; wing, al extremo, aunque se pronunciaba güin. Incluso alguna vez llegué a escuchar que el score del partido fue 1-1.
Salen Hernandez y Griezman. Entran Camavinga y Coman.
Alexis la toca por el costado izquierdo. Abre para Messi, remata Enzo.
vamo vamo selección, hoy te vinimo alentar, para ser campeon, hoy hay que ganar!
Tchuameny se lo lleva puesto a Cuti.
Enzo retrocede para defentder. De Paul se la lleva solo por la derecha.
El partido completo puede verse acá.
Minuto 66 al 70 — Scaloni mueve el banco
Cambios para sostener el resultado
Entre el minuto 66 y el 70 de la final de la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022 quedó claro que el partido había entrado en una etapa completamente distinta a la del primer tiempo. Selección Argentina de Fútbol seguía ganando 2-0, pero el dominio ya no era absoluto. Francia crecía físicamente, empujaba con más decisión y empezaba a instalar el partido cerca del área argentina. Entonces apareció otra batalla fundamental de las finales: la lectura desde el banco de suplentes.
Lionel Scaloni entendió rápidamente que el equipo necesitaba aire nuevo. El desgaste era evidente. Algunos futbolistas habían sostenido una intensidad descomunal durante más de una hora y el partido comenzaba a pedir piernas frescas, sobre todo en las bandas y en la mitad de la cancha.
Pero los cambios no tenían solamente un objetivo físico. También eran emocionales y tácticos. Argentina necesitaba recuperar estabilidad, cortar el crecimiento francés y volver a tener control territorial. Francia había logrado transformar la final en un partido incómodo, lleno de transiciones rápidas y presión constante. Scaloni buscaba enfriar ese escenario antes de que se volviera peligroso.
Uno de los primeros movimientos importantes fue el ingreso de Marcos Acuña. La salida de Ángel Di María tuvo un enorme impacto emocional porque Di María había sido una de las grandes figuras de la noche. Había generado el penal del primer gol y convertido el segundo con una definición histórica. Pero el cambio mostraba claramente la prioridad argentina en ese momento: resistir físicamente y reforzar la estructura defensiva.
La salida de Di María también simbolizaba algo más profundo. Argentina dejaba atrás definitivamente la versión agresiva y vertical del primer tiempo para transformarse en un equipo más cauteloso. Ya no se trataba de atacar permanentemente, sino de administrar la ventaja y reducir espacios.
Francia interpretó rápidamente ese movimiento como una señal. El campeón del mundo seguía avanzando y tratando de acelerar el ritmo. Kylian Mbappé empezaba a recibir cada vez más cerca del área y cualquier pelota larga generaba tensión inmediata. Argentina defendía mejor posicionada, aunque también más cerca de Emiliano Martínez.
Los minutos posteriores a los cambios tuvieron mucho roce y poca pausa. El partido se cortaba constantemente con faltas, discusiones y pelotas divididas. Rodrigo De Paul seguía dejando todo físicamente, mientras Enzo Fernández intentaba sostener algo de claridad en el mediocampo. Pero Francia ya jugaba con otra convicción.
En las tribunas del Estadio Icónico de Lusail se respiraba ansiedad. Cada intervención defensiva argentina era celebrada con alivio. El reloj avanzaba lentamente y la sensación general era extraña: Argentina parecía cada vez más cerca de ser campeón del mundo y, al mismo tiempo, cada vez más obligada a sufrir.
Entre el minuto 66 y el 70, Scaloni movió piezas para sostener el resultado y proteger físicamente al equipo. Fue una decisión lógica y necesaria, aunque también marcó un cambio psicológico importante. Argentina dejaba de imponer condiciones para empezar a resistirlas. Francia todavía no encontraba el gol que necesitaba, pero había conseguido algo clave: convertir la final en un partido abierto emocionalmente.
Minuto 61 al 65 — El partido se vuelve físico y tenso
Fatiga, faltas y nervios
Entre el minuto 61 y el 65 de la final de la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022 el partido cambió otra vez de forma. Ya no era aquella exhibición técnica y fluida del primer tiempo. Tampoco era solamente un intento francés de reaccionar. Ahora la final entraba en un terreno mucho más áspero, físico y emocional. El cansancio empezaba a pesar en todos y cada pelota dividida parecía definir algo enorme.
Selección Argentina de Fútbol seguía arriba 2-0, pero el desgaste acumulado comenzaba a sentirse. La presión argentina ya no era constante ni coordinada como antes. Algunos jugadores tardaban unas décimas más en volver, otros empezaban a elegir mejor cuándo correr y cuándo guardar energía. Era lógico. El esfuerzo del primer tiempo había sido brutal.
Francia percibió esa caída física y empujó todavía más. Kylian Mbappé ya estaba mucho más involucrado y cada vez que recibía la pelota obligaba a toda la defensa argentina a reorganizarse rápidamente. Los franceses empezaron a jugar con más agresividad, atacando los espacios y buscando duelos individuales.
Entonces aparecieron las faltas.
Primero pequeñas infracciones tácticas para cortar avances. Después choques más fuertes, discusiones, reclamos y gestos de fastidio. El partido dejó de tener continuidad durante varios momentos porque cada disputa física venía acompañada de tensión. La final empezaba a jugarse también desde los nervios.
Cristian Romero y Nicolás Otamendi tuvieron que multiplicarse para sostener el área argentina. Francia llegaba más seguido y obligaba a defender cada centro con máxima concentración. Del otro lado, Randal Kolo Muani y Marcus Thuram aportaban movilidad y energía fresca.
Había momentos en los que la pelota parecía quemar. Algunos pases salían imprecisos, otros terminaban directamente afuera. El cansancio físico empezaba a afectar también la claridad mental. Cada error podía ser fatal y los jugadores lo sabían.
En las tribunas del Estadio Icónico de Lusail el clima era completamente distinto al del primer tiempo. La confianza absoluta argentina se transformaba lentamente en ansiedad. Cada despeje se gritaba como un gol. Cada avance francés generaba silencio y tensión. Francia, en cambio, empezaba a creer.
Lionel Messi intentaba administrar el caos desde la inteligencia. Caminaba algunos tramos, aparecía libre para recibir y trataba de darle pausa al equipo. Pero ya no encontraba tantos espacios. Francia presionaba más rápido y convertía cada recuperación en un ataque inmediato.
También comenzó a sentirse el peso psicológico del reloj. Para Argentina faltaba muchísimo tiempo todavía. Para Francia, cada minuto que pasaba sin descontar aumentaba la desesperación. Esa diferencia emocional hacía que el partido se jugara al límite.
Entre el minuto 61 y el 65 la final se endureció completamente. La técnica empezó a convivir con el sufrimiento. Los espacios se achicaron, las piernas pesaban y las emociones dominaban muchas decisiones. Argentina seguía más cerca de la gloria, pero el partido ya no transmitía tranquilidad. Francia había conseguido algo fundamental: transformar la final en una batalla incómoda, caótica y nerviosa.
Minuto 56 al 60 — Mbappé aparece por primera vez
Señales del cambio de energía
Entre el minuto 56 y el 60 de la final de la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022 apareció, por primera vez de verdad, Kylian Mbappé. Hasta ese momento, la gran estrella francesa había sido una sombra dentro del partido. Argentina lo había neutralizado completamente. Pero las finales no suelen permitir silencios eternos para jugadores así. En algún momento, siempre encuentran la forma de entrar en escena.
Y cuando Mbappé empezó a participar, algo cambió en el aire.
No fue una jugada aislada ni una situación clarísima de gol. Fue más sutil. Primero, un control orientado cerca de la banda izquierda. Después, una aceleración corta que obligó a retroceder a la defensa argentina. Más tarde, un desmarque profundo que generó murmullos en el estadio Estadio Icónico de Lusail. Eran pequeños avisos, pero suficientes para alterar la sensación de tranquilidad que Argentina había construido durante gran parte de la noche.
Selección Argentina de Fútbol seguía ganando 2-0 y todavía controlaba muchos aspectos del partido. Pero ya no dominaba emocionalmente cada segundo. Francia empezaba a encontrar zonas libres y Mbappé comenzaba a recibir la pelota en posiciones más peligrosas. Eso modificaba todo.
Porque Mbappé no necesita muchas intervenciones para cambiar un partido. A veces alcanza con una sola corrida para generar miedo. Y el miedo, en una final del mundo, transforma completamente las decisiones de un equipo.
Nahuel Molina y Cristian Romero empezaron a calcular distinto cada cierre. El mediocampo argentino ya no podía lanzarse tan agresivamente hacia adelante porque existía la amenaza permanente de dejar espacios detrás. Francia entendió eso y comenzó a mover la pelota con mayor paciencia, esperando el momento exacto para acelerar.
También apareció otro detalle importante: el cansancio argentino. La presión feroz del primer tiempo había sido extraordinaria, pero sostener ese ritmo durante una final completa era casi imposible. Rodrigo De Paul seguía corriendo a todos lados, aunque ahora algunas coberturas llegaban apenas tarde. Alexis Mac Allister y Enzo Fernández empezaban a jugar más cerca de su propia área.
Francia detectó ese retroceso y creció anímicamente. Ya no parecía un equipo derrotado. Las posesiones eran más largas, las transiciones más rápidas y el partido empezaba a disputarse más cerca del arco de Emiliano Martínez.
Mientras tanto, Lionel Messi intentaba bajar el ritmo cada vez que podía. Pedía la pelota, caminaba unos segundos, ordenaba posiciones. Pero el encuentro ya había entrado en otro territorio. Francia necesitaba un gol para volver definitivamente a la final y Mbappé empezaba a transmitir la sensación de que podía encontrarlo en cualquier momento.
Entre el minuto 56 y el 60 no ocurrió todavía la explosión definitiva francesa. Pero sí aparecieron las primeras señales reales del cambio de energía. El partido dejó de sentirse controlado y empezó a sentirse vulnerable. Argentina seguía arriba en el marcador, aunque por primera vez desde el primer tiempo apareció una pregunta incómoda: ¿podría resistir media hora más ante un rival que acababa de despertar?