lunes, 26 de septiembre de 2011

Parecidos razonables - Parte 2

Papá - Cumpleaño 1981


Pedro - Cumpleaño 2011

sábado, 24 de septiembre de 2011

Un año después

Paso un año desde aquel día.
¡A fesejar!

martes, 20 de septiembre de 2011

Badolato vive


Hace exactamente un año, el 20 de septiembre de 2010, manifestábamos nuestra preocupación por el porvenir de Badolato, un simpático restaurant que se había instalado en la cuadra de casa en julio con éxito dudoso.
Durante este tiempo algunos comensales habituales (3 o 4) usaron este espacio de manera anónima para comentar acerca de la experiencia Badolatense con gestos de aprobación.
Afortunadamente, hoy podemos decir que Badolato goza de buena salud. Si bien el caudal de gente que atraviesa la puerta para desayunar, almorzar o cenar allí no rebalsa las instalaciones del lugar, la rotación es constante y las personas que se sientamn a sus mesas parecen felices.
La inflación, claro está, no fue benévola con Badolato y sus precios no escaparon al flagelo de la remarcación. Por ejemplo, la pizarra de afuera que hace un año promocionaba el café con leche + 3 medialunas a 11 pesos hoy lo exhibe orgullosa a $15 (+36%).
Pero lo cierto es que, incluso ante el inminente desembarco de la multinacional Subway en la vereda de en frente, Badolato no se amedrenta y sigue saliendo a la cancha todos los días. Y eso, para nosotros, es noticia.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Lo peor del Mundial de Rugby

Son los comerciales sobre Los Pumas. Año tras año vuelven sobre el mismo concepto: la garra, la entrega, el sacrificio, el coraje. Aburren...

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Flea es mi ídolo


Anoche, leyendo la nota de tapa de la última Rolling Stone, pensaba en lo groso que es Flea; un loco de 48 años que parece de 25 y que la sigue rockeando igual o más que en 1983. Todo eso, a fuerza no de descontrol sino, según cuenta en la nota, sostenido por disciplina, estudio (el año pasado tomó cursos de bajo y de trompeta), deportes (hace surf cada vez que puede con su amigo Anthony Kiedis), meditación y vegetarianismo.
Tiene la cantidad exacta de tatuajes y el cuerpo y la actitud para poder portarlos. Nunca vi a nadie que le queden bien tantos tatuajes, salvo a él.
Lo admiro un poco más cada día.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Barbero's reloaded

Casi tres meses después de mi última incursión, volví esta semana a atravesar las puertas del universo Barbero’s. Había usado este espacio para describir a ese mundo detenido en el tiempo y el espacio. El texto decía estas y otras cosas:
Barbero's es un salón masculino (…) podría ser una locación perfecta para una de esas películas patéticas del cine nacional que pinta la vida dudosa del argentino de clase media-media. Tiene todo lo que el director del film pediría, a saber: sillas de caño negras con tapizado de cuerina, plantas artificiales, cuadros con motivos de paisajes alpinos decoloreados, pizarra de precios negra con letras blancas intercambiables, un televisor de tubo de 14" colgado de un soporte en una esquina, revistas del corazón de dos años de antigüedad promedio y, por supuesto, espejos, muchos espejos y los utensilios de cualquier peluquero.
En la entrada también hacía una referencia corta al hombre de las tijeras que presumo es el dueño del lugar. Como no sé su nombre, voy a llamarlo simplemente Barbero’s. De él puedo agregar ahora que se trata de una persona de unos 60 años cuyo cabello carmelizado bien negro no se ha movido de su lugar desde 1985 (a fuerza de hectolitros de fijador) y que viste ropa muy usada, no porque esté sucia sino porque se nota que lleva muchos años vistiéndola. Barbero’s es amable pero intenso a la vez. Hace comentarios poco interesantes (repite los mismos cada vez que voy) y empieza conversaciones no me entusiasma para nada seguir.
Como sólo veo a Barbero’s unas cuatro veces al año y mi corte de pelo no requiere demasiada complejidad, elijo volver a ese salón masculino cada vez que mi cabellera se rebela contra mí.
En mi última visita, este lunes, mientras me sujetaba el saco y me ayudaba a ponérmelo, Barbero’s me preguntó mi nombre. Antes de contestarle recordé el post no muy favorable sobre su peluquería. Mi neurona paranoica quiso detenerme, pensando que si le decía que era unmigone me podría reconocer, pero enseguida razoné que ese hombre no debe haber prendido una computadora desde que las PCs corrían bajo DOS. Igualmente decidí ser precavido y resguardarme. Ante mi silencio, la respuesta no lo satisfizo y volvió a preguntar.
-¿cómo es tu apellido y nombre?
-Luis
-¿Ruiz?
-No, Luis
-Ah, ¿y tu apellido?
-Sánchez.- mentí
-Luis Sanchez… la próxima vez que vengas voy a acordarme tu nombre, Luis Sanchez…
Atravesé la puerta de vidrio y me fui caminando por la vereda pensando en lo cierto. ¿Para qué querría saber mi nombre? El viento soplaba fuerte esa tarde, pero mi cabeza ya no se despeinaba porque siempre que paso por ese lugar, Barbero’s -el hombre- recuerda que me corto el pelo con la maquinita en el nivel 6.

martes, 6 de septiembre de 2011

Insoportables (y soportables)

Insoportables

Adriana


Panam





Soportables



Piñon Fijo





Winnie the Pooh