Los penales y el gol eterno de Montiel
Dibu, tensión máxima y la tercera estrella.
Esperé 50 días para poder escribir sobre este momento.
Algún día tal vez publique mi libro "Hay penales", una historia definitiva sobre ese momento en el que el fútbol desaparece y el partido se define por arbitrariedad.
Peor sería tirar una moneda al aire.
Hasta la década del 70, las definiciones de torneos no se dirimían así, tengo entendido. Se jugaba otro partido más en cancha neutral, en el mejor de los casos.
A mí me gustan los penales, pero los sufro mucho. Las veces que hice el ejercicio de imaginación fue cruel. Supliqué no tener que atravesarlo.
Pero pasó, de la peor forma posible. Porque la mente te dice que no se puede confiar en los penales. Que el que llega mejor a esa instancia pierde el partido injustamente. Que el crack erra el penal decisivo. Que las finales que perdimos se convierten en fantasmas.
¿Cuántas finales perdimos por penales? Me acuerdo las de Copa América (2004, 2015, 2016, dolorosas) y la de Alemania 2006, que no fue una final pero fue como sí.
Ahí, en Berlún, se dio todo lo peor que le puede pasar a la Argentina. Que estaba a punto de ganar el partido, se lesiona un arquero ataja penales, entra otro frío y te lo empatan sobre la hora. Y los que tienen que meterla fallán.
Conviví mucho tiempo con la idea de que toda la suerte de Argentina para la tanda de penales fue consumida en Italia, Goyco. Después de ello, la moneda cayó por el lado de la soledad.
Después pensé en Brasil. Escribí sobre ello brevemente acá.
El partido completo se puede ver acá.
Y después, tiempo después de ese instante aterrador acacido durante la parte temprana de la tarde del 18 de diciembre de 2022 volví a las estadísticas. Decían que la Argentina es el máximo ganador de tandas de penales: Argentina es la selección con más tandas ganadas (5 de 6).
Y que estaba Dibu.
La noche anterior lo había escuchado a Mister Chip vaticinar el pronóstico. Argenitna y Francia empataban en tiempo regular, iban a tiempo extra, empataban, iban a penales y ganaba Argentina. Eso no me dejó tranquilo.
Lo que sí me trajo calmó fue escuchar a Alexis decir que si iban a penales no había forma de que Lloris atajase uno. O, mejor dicho, sí había una forma: que lo erren los pateadores.
Estadística otra vez: Hugo Lloris ha enfrentado un total de 142 penaltis en toda su carrera (tandas de penaltis incluidas) y ha encajado gol en 115 de ellos. Dentro de los 27 que no fueron gol, realizó un total de 17 paradas, cinco fueron al poste y otros cinco directamente fuera.19 dic 2022.
Otro tema importante: que el que patea primero tiene más posibilidades de ganar. Eso dicen las estadísticas también. La explicación es simple: porque se condiciona al que patea segundo. Si se convierte, se obliga a convertir y se genera más presión al pateador.
Pero se invierte la carga de la prueba si no eso no pasa. Por caso, Argentina ganó la serie contra Holanda en 2014 pateando segundo y lo mismo en 2022, contra el mismo rival.
Los primeros cuatro penales no los pude ver ese día. Cerraba los ojos como si estuviera en el cine de Belgrano viendo Jurassic Park a los 11 años.
Solo escuchaba gritos adentro y fuera de casa. Las señales eran buenas.
Pude ver en vivo a Paredes patear el suyo, no tan bien como el de Holanda. Bastante mal, en realidad. Tropezando.
Y el de Kolo Muani, fuere al medio. Así, creo, se debería patear un penal.
Y estaba despierto cuanod llegó el momento más lindo de los últimos cuatro años. A long, lonely walk for Gounzalo Mountiel. No look.
El que pateó mejor.
El que salió festejando con un trote corto que confundió a muchos. A mí no. salí antes que los vecinos a gritar.
Empecé el grito del pulmón de manzana. Eran las 14.55. Y el ruido no paró hasta las 12 de la noche. O más.
El partido completo se puede ver acá.
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